jueves, 2 de mayo de 2013

¡Qué disgusto!





¡Más que una vaca!


  Fueron tiempos difíciles para este matrimonio ya mayor. Sus cinco hijos tuvieron que irse a trabajar a Cataluña porque en el pueblo ya no había salida posible. Ahora, ya el abuelo jubilado empezaban a salir del atolladero. Le quedaban un par de vacas para pronto venderlas y dejar la sementera. Eso es lo que decían a sus hijos, pero cada verano que venían al pueblo, las vacas seguían en la casa y ellos en vez de descansar tenían que acarrear, trillar, limpiar y recoger el grano.

Ese año uno de los hijos llegó con su regalo para la anciana. Era el día ocho de diciembre, cuando se celebraba siempre el día de La Inmaculada Concepción junto con "el día de la Madre". 

 Le traía un regalo que sabía que a su madre le iba a gustar: Una bonita cadena de oro con la medalla de la Virgen del Carmen que era la favorita de su madre. Cuando se la entregó, se alegró mucho y se lo agradeció.  Luego preguntó cuánto le había costado:

_Eso no se pregunta _contestó su hijo. Su madre continuó: Pero dime: ¿Más de 20.000 pts?

 _Más, bastante más. La madre siguió: ¿Más de 30.000 pts? _su hijo afirmó con la cabeza.

_ ¿Más de 40.000 pts? _el joven siguió asintiendo sin decir palabra.

_No me digas que pagaste más de 50.000 pts por ella.

_Sí, afirmó rotundo su hijo, pero no insistas más porque no te voy a decir lo que me costó.

_¡¡Virgen Santísima del Carmen!! ¡Más que una vaca! Te costó más que una vaca. Comenzó a ponerse pálida y a continuación le dio un gran ataque de ansiedad. Su hijo no podía creer que el regalo que con tanta ilusión le había hecho a su madre tuviera aquel final.

El obsequio le costó un gran disgusto a la anciana y lo más triste es que nunca lució la medalla por temor a perderla. 



Esta visto: "Todo lo que tiene un valor puede tener un precio" de D.Jacinto Benavente.



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