lunes, 7 de octubre de 2013

¡¡Fuera faldas!!






Las chicas de las primeras promociones de la  SAPHIL en Ripoll, llevábamos uniforme. Falda plisada gris y camiseta acrílica blanca. Para hacer deporte poníamos unos shorts blancos bajo la falda. 

¡¡Muy, muy recatadas íbamos, faltaría más!! 

Las chicas que formaban  el equipo de baloncesto, jugaban un partido en Figueras contra el equipo local. Apenas podían entrenarse a causa de la falta de tiempo, después de las ocho horas de trabajo y el estudio, por lo que su preparación dejaba mucho que desear. Pero no podían rechazar la invitación. 

Para empezar y no por culpa de ellas, llegaron tarde a la cita de Figueras. Por si esto fuera poco el equipo contrario vestía con chort y camiseta rotulada con el nombre de su equipo. Las chicas de la Saphil por el contrario llevaban su uniforme: pantalones cortos blancos y sobre ellos las faldas grises plisadas que apenas dejaban ver la rodilla. 

 Ya estaban suficientemente nerviosas por su impuntualidad y su falta de entrenamiento pero... faltaba lo peor... 

Nada más saltar al campo comenzaron los gritos y abucheos: ¡¡Fuera faldas!! ¡¡Fuera faldas!! ¡¡Sin faldas!! 

Fue la gota que colmó el vaso. Se miraban y no sabían qué hacer. Quitar las faldas, imposible, la directora de la Residencia las obligó a llevarlas y no consentiría que las quitaran. ¡Era lo que faltaba! Así que siguieron jugando mirando de vez en cuando su indumentaria, escuchando los gritos y añorando quitarse la dichosa falda. Para eso, sabían que no había remedio.

¡Perdieron por goleada! pero lo peor fue la humillación de las faldas! 


Regresaron hundidas pero no lloraron: "La mujer, el ser más sensible de la creación, cuando es sacudida por la injusticia no llora, se endurece" de Quintiliano Saldaña.




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