jueves, 30 de enero de 2014

"Echar los Humos"






 Finalizan "las matanzas" con las últimas heladas de enero.Viene a mi mente de sombra una costumbre de algunos pueblos de nuestra provincia, que se va perdiendo como tantas otras: "Echar los humos". Esta antigua tradición fue una forma de diversión de los jóvenes. Hoy, sólo la practican los niños.

 Se comienza preparando "Los Humos": para ello se meten en un pote o un caldero unas brasas ardiendo y sobre ellas echan: gomas, cuernos de animales, azufre, gallinaza, guindilla, pimiento, plástico... Todo aquello que al quemarse puede desprender mal olor y además dé mucho humo.  

Antiguamente era más fácil "Echar los humos". Las cocinas eran "cocinas de humo". Como la chimenea era muy ancha, los muchachos más traviesos por la noche, subían al tejado y desde allí apagaban el candil y descolgaban el "pote con los humos" sin mucho trabajo. La gente que estaba dentro salía corriendo y tosiendo. De esta forma, nadie podía saber quienes habían sido y así se divertían en el momento y comentándolo entre los jóvenes al día siguiente.. 

  Incluso alguno dormía en la cocina de humo, al calor del rescoldo, en el escañil  tapándose con una manta. Más de una vez, según cuentan los ancianos, ocurrió alguna desgracia, como caerse del escaño y quemarse en varios sitios con "los humos". 

Actualmente varios niños, con los "humos" preparados, van a la casa donde hay matanza y preguntan por un amigo.Cuando sale, mientras unos le entretienen, otro entra en la casa, deja el pote allí y salen todos corriendo. Otras veces si no sale nadie, entran con cuidado hacia la cocina donde siempre suele haber gente entretenida con las tareas de la "matanza". Dejan "los humos" cerrando rápidamente y colocando un palo en la manilla de la puerta para que no se pueda abrir fácilmente desde dentro y salen disparados.

Si descubren a los de "los humos", les piden que saquen el pote, antes de que el olor se extienda. Luego les invitan a tomar algo o le dan alguna golosina si son niños. Por lo visto antaño se podían echar mejor "los humos" sin ser descubiertos. ¡Mucho más divertido si no les descubren!


Conservemos la tradición oral: "Se lo daremos a nuestros hijos, y ellos a sus hijos, y no se perderá" Khalil Gibran.




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