sábado, 1 de marzo de 2014

¡Paco de Lucía!

                                                                                     

                                                   
¡Eras su vida, eras su amada, eras... su Guitarra!

¡Has quedado sola! ¡Has quedado muda! ¡Has quedado fría como las fibras de su cuerpo!

 Seca, sin lágrimas, de tanto que has llorado y reído con él. Ahora, silenciosa, arrinconada, rodeada de seres sin aliento como tú, permaneces a la espera. Se fueron para siempre aquellas manos que tantas veces te acariciaron. No hubo un solo rincón de tu bella anatomía que no pasara por la dulzura y delicadeza de sus dedos. 

 Fuiste su vida. Te dejó un momento para estar con los suyos junto al mar. Allí soñaba para venir a contarte sus quimeras, sus fantasías, sus emociones... Nunca fuiste celosa, sabías que siempre regresaba. Por lejos que se fuera nunca olvidaba un pasaje para ti. Hasta que ocurrió lo inesperado. 

Tu amado se fue a la playa y nunca regresó. Sólo volvió su cuerpo inerte y al mirarlo lo supiste. Aquellas manos blancas que nunca te ofendieron ya no se movían. Jamás volverían sus abrazos. Mucha gente alrededor. El mundo entero se enteró de su marcha, pero tú antes que nadie. 

Del Caribe caliente y acogedor regresó a España su cuerpo frío como el frío invierno, para no desentonar. Así era él, tú lo sabes, lo conociste en profundidad. Serio y sencillo nunca le gustó llamar la atención, pero cuando tú estabas en sus brazos era imposible disimular. Brotaba a borbotones el amor que os teníais. Tuvo que ser en invierno, cuando las sierras mecánicas aún cortan las ramas superfluas de los árboles. Fue ahora cuando la mujer de la guadaña, decidió segar su vida para siempre. 

Tú sigues ahí, olvidada, inmóvil, triste, rota de dolor por su ausencia. Que te consuele saber que tú lo eras todo para él y cuando sientas un temblor apenas perceptible en tus cuerdas, quizás sea su espíritu que regresa junto a ti. Mientras tanto...  ¿Quien repondrá tus finos hilos? ¿Quien afinará tus risas? ¿Quién cantará tus tristezas? 

Pero... no estés triste, no llores ni te vistas de luto por su ausencia porque tus cuerdas amarraron su cuerpo y vivirá para siempre atado a ti. Tú, "Su Guitarra" serás su recuerdo tangible e imborrable. Tú sabes que Paco de Lucía siempre, siempre, siempre... fue y será tuyo.


Mi sombra suscribe:  "Conservar algo que me ayude a recordarte sería admitir que te puedo olvidar" de William Shakespeare.



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