martes, 28 de marzo de 2017

Tacañas



 Esto ocurrió cuando las maestras andábamos por los pueblos de la montaña. Y digo maestras porque a las escuelas Unitarias, de niños y niñas, sólo podían ir destinadas maestras. Las autoridades educativas y religiosas temían que se produjeran abusos sexuales. Hoy esta ley tan discriminativa ya no existe. Sabemos que las personas que cometen este tipo de abusos se pueden encontrar en los ámbitos más insospechados..

Bien, pues hace años a Elena la destinaron a la escuela de Abelgas. Allí, compartía casa con dos ancianas beatas, sobrinas de un obispo con varios pisos en la capital. Ellas también estaban forradas de dinero y vivían en una casa con cuarto de baño, todo un lujo para aquellos años.

Las señoras,  sólo dejaban ducharse a la maestra los miércoles con agua fría y le permitían sacar un cazo de agua caliente. Más miserables no las había. Le decían a Elena que les trajera ropa de la que no usaban en la capital y siempre andaban con ropa usada y deteriorada.

También tenían televisión, pero si en una escena se daban un beso, luego saltaban las beatas: "quite, quite eso" y comenzaban a rezar y a santiguarse en voz alta.

Un día de finales del invierno Elena se quedó, como decían allí, "entrenievas" o sea que nevó tanto en Abelgas que no pudo salir en dos semanas. Al llegar a León tenía una carta de la Inspección. Acababa de ducharse cuando abrió el sobre y en unos escuetos renglones, le decían que se presentara inmediatamente. Lo malo era que la carta tenía fecha de hacía quince días. Con el pelo mojado, se presentó ante Doña Ana, la inspectora. Ésta, después de echarle la bronca por presentarse tan tarde, la escuchó y al final le pidió perdón.

La inspectora, le dijo que tenía que ir para Villablino porque amenazaban con ponerles una bomba en la Inspección si no les enviaban una profesora de inglés de inmediato. (Por aquel entonces los mineros de Villablino "no se andaban con chiquitas") Así  que  se fue directa a Villablino sin despedirse de Abelgas.

Cuando por fin pudo ir a recoger sus cosas a Abelgas, las malintencionadas ancianas no paraban de hacerle comentarios capciosos: ¡Claro esto es un pueblo muy pequeño para una señorita como usted! "Desde luego dar clase en León es más importante que aquí..."


Retorcidas y tacañas:"La cama tenía en el suelo, y dormía siempre de lado para no gastar las sábanas" de Quévedo.



20 comentarios:

  1. Qué historias, Mara. La España rural, que cruel es, ha sido y sigue siendo.

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    1. Yo creo Enrique, que ha cambiado para mejor, ya no es lo que era desde que llegó internet. Un abrazo.

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  2. Historia de la España profunda, y de unas épocas negras..
    Un abrazo..

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    1. Así es, hoy ya nada es igual. Un beso.

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  3. Tacañas, beatas, miserables...
    En alguna ocasión también estuve en Villablino, bonito lugar.
    Saludos.

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    1. Hoy creo que ya no hay tanta beata en el medio rural. Buen lugar sí. Un abrazo.

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  4. Que pena me dan las personas tacañas, porque suelen serlo al cuadrado de dineros y de alma. Abrazos

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    1. Eso es lo peor la tacañería del alma. Un beso.

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  5. Se ve que el don de la generosidad, tan escuchado en las misas, pasaba de largo por sus cabezas...
    Salu2.

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    1. Sí, hay personas así, muy religiosas pero luego no miran a su alrededor. Un saludo.

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  6. Madre mía Mara!

    Las personas tacañas suelen ser tan tacañas, que hasta en el querer lo practican....por algo estaban solas.

    Besos

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    1. Así es, aún es más grave ser tacañas en el querer pero sí la vida da lo que recibe. Un beso.

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  7. Esas son las historias que ocurrían en épocas y en lo que se llamaba la zona profunda del país.
    Besos

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    1. Sí, ya esa época de la España profunda ha desaparecido para bien. Un beso.

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  8. Buenas tardes Mara,

    menudo par de tacañas, lo peor lo de la ducha una vez a la semana uff.

    Hay mucha gente así que en vez de decirte que te echa de menos te hace sentir mal. Yo creo que más que malintencionadas son gente insegura, y necesita cumplidos a diario y en todo momento porque no tiene ni un gramo de autoestima.

    Un besazo

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    1. Espero que no haya muchas personas parecidas a ellas Tania. La ducha y el cuarto de baño era un lujo total en aquellos años. Un beso.

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  9. Los tcaños son ricos pobres ricos, miserables y mezquinos y esos habitan en todos los lugares, grandes y pequeños de nuestro país y no tiene épocas, existieron, existen y también existirán porque forman parte de un determinado perfil humano.
    La labor docente de la Maestra es tan meritoria como necesaria y casi nunca se la reconoce en su justa medida...

    Una didáctica e impactante entrada. Me encanta tu blog, así que me quedo por aquí.
    Saludos afectuosos desde Sevilla.

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  10. Toda la razón, Mari Carmen, existen y existirán siempre. A veces se da mucho más entre los que más tienen como ellas. También estoy de acuerdo en lo de la labor didáctica que cada vez es más difícil en las aulas. Gracias por quedarte. Un abrazo.

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