jueves, 11 de diciembre de 2014

Demasiados "reyes"





 Luces, villancicos y escaparates nos llaman a consumir. 

Para los niñ@s de mi generación en el pueblo, los Magos no les traían juguetes sino naranjas, higos, pasas... A mis hermanos y a mi  sombra además de las chuches siempre nos traían algún juguete, supongo que sería porque mi madre venía a menudo a León por papeles para la pequeña industria, ya que nuestro nivel de vida no era ni mucho menos pudiente. Pero... un año que nuestra madre estuvo ingresada en el hospital, los Reyes se olvidaron de nosotros. Sólo le trajeron unas botas a mi hermano mayor. Jamás hemos olvidado aquel año sin juguetes. Por fin, nuestras mentes infantiles aceptaron lo inevitable ... ¡Que los reyes eran los padres! 


Se acercan: Navidad, Papá Nöel, los Reyes Magos... Hoy no solo los niñ@s reciben regalos. En nuestro mundo hay "reyes" para los mayores, para los jóvenes y para los pequeños. 

Juguetes y más juguetes, pero... ¿Cómo los elegimos? Mi sombra opina: 

 Primero: Un juguete o dos a lo sumo para cada rapaz o rapaza..
 Segundo: ¿Es adecuado a su edad? Papá/mamá no compres el juego que más te gusta a ti para tu hijo/a. 
Tercero: ¿Es sólido? No se va a romper a la primera de cambio? 
Cuarto: ¿Desarrolla su imaginación y sus habilidades? 
Quinto: ¿Será violento en manos del niño? 

Quizás son demasiadas preguntas pero creo que nos las debemos hacer todos: padres, madres, abuelos, abuelas, tíos, tías, padrinos, madrinas... ¡Demasiados Reyes Magos! 


Eso sí, la ilusión en el mundo de la infancia ha de continuar: "Parecemos tan libres y ... ¡estamos tan encadenados! de Robert Browning.



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