viernes, 13 de febrero de 2026

Despedida


Como No estoy enamorada y mañana es San Valentín, voy a traer aquí un poema que escribí hace muchos, muchos años, cuando estuve enamorada.


Te digo adiós y acaso te quiero todavía,

quizás no he de olvidarte, pero te digo adión.

No sé si me quisiste, no sé si te quería,

o tal vez nos quisiéramos los dos.


Este cariño, triste, apasionado y loco,

que me sembré en el alma, para quererte ti.


No sé si te amé much, no sé si te amé  poco,

pero sé que nncca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dermida en el recuerdo 

y el corazón me dice que no te olvidaré.    


Pero al qudarme sola pensando que te pierdo.

¡Tal vez empiece a amarte como jamás amé!


Te digo adión y acaso con esta despedida,

mi más hermoso sueño muera dentro de mí,

pero te digo adión para toda la vida.

¡Aunqu toda la vida siga pensando en ti¡


Puede que sea verdad: "¿Qué es el amor? después de leer las definiciones en todos los idiomas... ¡Palabras, palabras, palabras..." de Gustavo Adolfo Béquer.



martes, 27 de enero de 2026

Sedación

 


Escribo poco y siento pena de abandonar el blog, por eso de vez en cuando aparezco.

Hoy mis letras van sobre la eutanasia. En una ocasión me propusieron la sedación terminal para un familiar que no me parecía opcional en ese momento y no acepté. Un segundo doctor nos dio esperanzas pero la razón se la tuve que dar al primero que me la propuso, pues en poco tiempo sólo hubo sufrimiento.

Sé de algunos casos, en los que determinadas enfermedades, a juicio de los médicos, incurables, hablan con la familia para sedar al paciente. Sin consultar al interesado y en sólo unas horas o días el enfermo deja de existir. 

Estoy a favor de la eutanasia, pero siempre con el consentimiento explícito del enfermo.

Conozco el caso de un enfermo al que sólo su mente funcionaba, no así su cuerpo que dependía para todo de sus famliares y dispositivos. Él, libremente pidió la eutanasia. El día y hora en que le dieron la cita para ello, su mujer y su hijo le acompañaron. La doctora le hizo entrar a él en su consulta pero  se lo impidió a los familiares. Cuando el paciente salió de la entrevista, se negó a recibir la eutanasia. 

No estoy de acuerdo en ése caso, lo primero es respetar la decisión del enfermo sin obligarle a renunciar a su decisión. 

Pero, a veces me pregunto: ¿La sedación terminal es una eutanasia simulada? 


Tod@s terminamos ahí: "La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos" de Antonio Machado.


martes, 9 de diciembre de 2025

Temprana Navidad

 


 Sí, no sé como titularla: Navidad prematura, madrugadora, temprana... ¡¡Qué hartura!!

De nuevo una Navidad sin variaciones desde hace semanas: 

_Calles atiborradas de millones de luces. Imposible mirar al cielo y    ver las estrellas.

_Escaparates sobreiluminados y adornados.

_ Centros comerciales repletos de turrón y dulces típicos desde   hace meses.

_ Música única y monótona de villancicos que aburren de tanto   repetirse.

_ Anuncios de lotería navideña desde hace muchas semanas... 

   Y... Suma y sigue.  

Después de todo esto,  ¡No hay sorpresas, todo se repite año tras año.

En un principio eran celebraciones paganas, en el siglo IV el cristianismo las oficilaliza tal y como las conocemos actualmente. 

Las Navidades siempre han sido unas fiestas "interesadas". En un principio por las autoridades  religiosas para llenar sus "arcas" y dominar voluntades.

En la actualidad, La Navidad abarca todos los ámbitos de la vida con un único fin. Que las personas no nos olvidemos de gastar, gastar y gastar... 

Los intereses económicos han universializado la Navidad, como tantas otras fechas. 

Suerte que nos queda la Navidad con mayúscula de puertas adentro, que se disfruta en familia, sin credos o con ellos, sin intereses o con ellos, pero que sólo depende de cada persona y ésa es la verdadera Navidad.

¡¡ Les deseo una feliz Navidad y un año lleno de salud y paz!!


No la busques, depende de ti. “No existe la Navidad ideal, sólo la Navidad que usted decida crear como reflejo de sus valores, deseos queridos y tradiciones” de Bill McKibben.


sábado, 8 de noviembre de 2025

Ética en déficit


 DE BAJA:

Llevaba un trimestre con alumnos de sexto de Primaria y no podía más. Fue a su médico. Le dijo que estaba agotado y estresado, hasta había dejado el gimnasio porque se notaba débil. Iba a la consulta para pedir algúna vitamina o reconstituyente. 

_¡Tienes depresión! _le espetó el médico, sin más. Te voy a dar tres meses de baja y unas cápsulas.

El profesor cada semana va a por los medicamentos que no se toma, pero los compra con la receta, temiendo que se siga un control. Al finalizar el primer mes, de nuevo en la consulta, el doctor le pregunta qué tal y le dice que bien, pensando para sus adentros que lo que realmente le había hecho mejorar, era no tener que ir a su trabajo. Lo que le agotaba eran las clases. A pesar de eso, su sorpresa fue grande cuando el doctor le dice que le va a dar otro medicamento antidepresivo más fuerte que el primero. 

Según el galeno, éste nuevo fármaco, que le prescribe no lo puede tomar durante demasiado tiempo, porque crea adicción y... "ya bastante gente es adicta a él" _ palabras textuales del doctor.

 Pero ¿a qué jugamos?, si le iba bien (supuestamente) el primer medicamento, ¿por qué el médico se lo cambia a uno más fuerte?, no lo comprende. Lo compró, pagando la parte correspondiente, que no era poca, porque sabe que los médicos, con poca ética, tiene comisiones muy elevadas por recetar ciertos fármacos. Tampoco tomó el nuevo remedio para su mal, realmente se encontraba mucho mejor disfrutando del tiempo libre, hasta volvió a sus hábitos deportivos. Eso sí, se aprendió los efectos secundarios del tratamiento, para la próxima visita al ambulatorio, por si el médico le interrogaba.

¡¡Definitivamente la ética está en déficit!!


Algunos médicos tienen más interés en recetar que en escuchar a sus pacientes: “El secreto para tener buena salud es que el cuerpo se agite y que la mente repose.” de Vincent Voiture.


sábado, 4 de octubre de 2025

¡Genial idea!

 


Esta semana son las fiestas de San Froilán. El tiempo es buenísimo y León está petao de gente.

Bien, pues el domingo fuimo al mercadillo del Rastro. Nos detuvimos en un puesto en el que muchas mujeres levantaban prendas y preguntaban precios. A mi lado dos treintañeras miraban y remiraban las prendas. Una señora mayor a su lado hacía lo mismo. Llevaba un bolso tipo monedero y lo posó sobre la ropa para utilizar sus manos.

 Al rato la señora con la cara descompuesta, buscaba su bolso entre la ropa y desesperada decía que sólo lo había posado un momento. Viendo lo mal que lo estaba pasando la señora, una de las chicas le sugirió: ¿Quiere que marquemos el número de su móvil para ver dónde suena? La anciana aceptó rápidamente dando el número a la joven. 

El teléfono sonó. ¿Dónde? En el cajón del dinero del gitano vendedor que se hacía el loco. Hasta que todo el mundo lo señaló y no tuvo más remedio que sacar el bolso que nunca podría haberse metido allí sin ayuda.

 La anciana estaba tan ocupada en agradecer a las jóvenes la idea y recuperar su bolso, que no señaló al vendedor como culpable. Lo hicieron el grupo que estaba alrededor con miradas acusadoras y retirándose del puesto. 

A veces, las miradas delatan más que las palabras.


Las jóvenes dieron una gran muestra de empatía : “Una voz puede cambiar un espacio" de Barack Obama.


jueves, 25 de septiembre de 2025

Viajando (14)




¡Cómo hemos cambiado!

Esta anécdota que voy a contar ocurrió hace 60 años. 

Las protagonistas fuimos: mi hermana, una amigo y mi sombra. Estábamos en una residencia en Cataluña, dirigida por monjas seculares, trabajando y estudiando, internas. Aquel septiembre del 65 decidimos irnos a pasar 15 días de vacaciones a Mallorca.

 No se nos permitía poner ningún tipo de pantalón, Por lo que esto da una idea de lo que nos permitían y lo que no. Realmente teníamos los ojos cerrados en cuanto a lo que ocurría en el mundo. Asi y todo decidimos que llevaríamos pantalones cortos a la playa. 

Las monjas de nuestra residencia nos buscaron alojamiento, en una residencia parecida, en Palma. Por la mañana cuando bajábamos a la playa más cercana, pasábamos por un bosquecillo donde cambiábamos nuestros vestidos o faldas por los short para que no nos vieran las monjas. 

En la playa lo primero que ocurrió fue quemarnos por querer llevarnos el sol en la piel de sopetón. Lo segundo pasó mucho tiempo, hasta que nos dimos cuenta de qué clase de playa era aquella. Había muchos chicos guapos y muy bien formados que aún estando muy cerca de nosotras jamás nos dirigieron la palabra. ¡Ni nos miraban! Lo que nos resultaba raro, ya que éramos jóvene y bien parecidas. 

Ya lo habrán imaginado. Era una playa abarrotada principalmente de homoxesuales. 
¡Por fin caímos del árbol! 

Unas ingenuas, eso es lo que éramos. Las astutas monjas sabían a qué lugar nos dejaban ir. Entonces, a pesar de tener 18 y 19 años, aún éramos menores de edad porque la mayoría se daba a los 21 años y las misioneras se quisieron asegurar que no tendríamos problemas con los chicos. 

Y...  nosotras "en Babia", aunque lejos de León.

 Hoy, cuando mis niet@s duermen con sus parejas recien cumplida la mayoría de edad o antes, me sale una sonrisa. 


El verano y el otoño nos invitan a viajar: "Un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte, que nos es ofrecida en el interior de la otra. Aprovechémoslo" de Paul Morand.


jueves, 11 de septiembre de 2025

¡Llegó septiembre!

 


  ¡Hola a todo el mundo bloguero! 

Un año más llegó septiembre  anunciando el final del verano y el comienzo de un nuevo curso.

Ha sido un verano sin viajes o mejor dicho con bonitos viajes a través de los libros. 

Ellos, los libros, fueron mis acompañantes de papel más entrañables de este verano. Algunos de los más apreciados han sido:

_"El verano que mi madre tuvo los ojos verdes" de Tatiana ?îbuleac. 

_"Las cenizas de Ángela" de Frank McCourt.

_"Caín" de José Saramago.

_Un clásico: "Los renglones torcidos de Dios" de Torcuato Luca de Tena: 

_"Las uvas de la ira" (otro clásico) de John Steinbeck.

_"La templanza" de María Dueñas.

_"Las frases robaddas" de Jose Luis Sastre. "La Biblioteca de la Medianoche" de Matt Haig.

_"Nuestra casa en el árbol" de Lea Vélez .

Alguno más, que no dejó huella. Y es que mi sombra cuando empieza un libro lo termina, le guste o no le guste.

Y... algunas actividades más que compaginé con  la familia, los amigos, el sol, la tumbona, el gym,  la casa, la compra, alguna comida pantagruélica. . .

¡Un verano de los más normal, sin sorpresas ni contratiempos!

¡A la bartola!

Ayer fui a la viña. En un momento voy a comer unas uvas con queso, pues según mi madre y un dicho popular: "Uvas con queso saben a beso".


Como todo lo que nace tiene que morir, el verano va feneciendo: «Y el plazo del verano un breve instante dura» de Wiliam Shakespeare.