jueves, 27 de septiembre de 2018

"Dando la lata"



El día de la visita a Auswitch-Birkenau y a las minas de Wieliczka  en Polonia, fue un día intenso, pues además de eso, por la tarde hubo una visita al barrio judío y luego una cena judía con poemas, canciones, música... Resultó ser un día muy completo por lo que el cansancio se hizo sentir. El regreso al hotel fue ya muy entrada la noche. 

La guía nos contó que sobre la una de la madrugada cuando ella creyó que su jornada había finalizado, la llamó una mujer del grupo para decirle que tenía mucha tos y no podía dormir por lo que necesitaba ir al médico. La guía le llevó unos caramelos de menta pero la mujer dijo que eso a ella no le hacía nada que ya los había tomado en más de una ocasión y que tenía que ir al hospital porque con aquella tos era imposible conciliar el sueño.

En Polonia la Sanidad es gratuita pero tienen muy pocos médicos. Cuando llegaron a urgencias sólo había un médico y varias enfermeras. Una enfermera que las atendió iba a tomarle la tensión a la guía, que a aquellas horas sin pegar el ojo estaba pálida y demacrada, cuando ésta le apuntó que la enferma era la señora a la que acompañaba.

Después de atender a la mujer, la enfermera le dijo que aquello no era grave, que había habido un accidente y tendrían que esperar hasta las seis de la mañana si deseaban que un médico  viera a la que tosía. La señora al oír que tenía que pasar la noche en la sala de espera del hospital, decidió de pronto que se encontraba mejor y que deseaba regresar al hotel. 

Así lo hicieron. Se ve que la mujer lo que tenía era insomnio y decidió que estuvieran pendientes de ella parte de la noche. Las ojeras de la guía por la mañana denotaban las señales de lo ocurrido durante la noche.


Hay personas maduras que se comportan como niños: "A veces la infancia es más larga que la vida" de Ana María Matute.



jueves, 20 de septiembre de 2018

Viajando (8)



¡Volar desde León! Siempre he sido muy crítica con la cantidad de aeropuertos que No deberían haberse construido en España. Alguno sin vuelos y varios que no son rentables económicamente como es el caso de León.

Después de decir lo anterior, tengo que reconocer lo cómodo que es volar desde León. El año pasado viajé a Croacia desde León y este verano a Polonia. No se puede comparar salir de Madrid o de aquí. En la tres horas y pico que tardas desde aquí en autobús a Madrid y el tiempo de espera en el aeropuerto, mucho menor en León por la falta de tráfico aéreo, ya estás en el país europeo elegido.

Este verano, como ya he dicho, visité Polonia y pude contemplar sus campos de cultivo, algunas de sus ciudades con sus típicas plazas rodeadas de edificios singulares de colores variados a su alrededor, sus enormes ríos... Pero sobre todo en Polonia, como en cada país, se pueden visitar lugares únicos que sólo puedes hacerlo allí.

Uno de ellos fueron las minas de sal gema de Wieliczka, las más grandes del mundo. Aún siguen en activo aunque a un rendimiento mucho menor del que tuvieron en siglos pasados. Km y km de galerías a enorme profundidad con salas y espacios preciosos con espectaculares decorados realizados sobre la sal por mineros y artistas varios. Tocas las paredes para cerciorarte de que son de sal, luego chupas el dedo y te lo crees, muy, muy salado.

Otro espectáculo dantesco y único que sólo puedes ver allí, son los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau. No me extraña que a los estudiantes polacos les hagan visitar Auschwitz para que conozcan la barbarie alemana cometida allí y lo locos y perversos que podemos llegar a ser los seres humanos. Allí puedes ver toneladas de huesos y pelo humano que vendían los nazis a fábricas alemanas, toneladas de zapatos de hombres mujeres y niños, toneladas de peines, de brochas, de cacharros... ¡Un horror que se te queda en la retina y que nunca se ha de olvidar para que jamás se vuelva repetir!

Allí sigue la construcción donde estuvo la fábrica de Oscar Schindler el empresario que pensó hacerse rico con los trabajadores y que se convirtió en la salvación de miles de judías. Cuando de nuevo vea la película "La lista de Schindler", la veré con otros ojos recordando esos lugares en los que se rodó inspirada en los hechos reales que allí ocurrieron.

Lo que no me gustó fueron las comidas y eso que como de todo, eran poco variadas y simplonas sin apenas acompañamiento. Fruta, ¿y eso qué es? , alguna manzana y alguna naranja y para de contar. ¡Pero qué bien comemos en España!  No me extraña que los turistas que nos visitan se pongan las botas comiendo. 


Un viaje es importante pero... "Más importante que el viaje en sí es lo que queda en el espíritu del viajero" de Miguel de la Quadra-Salcedo.



jueves, 13 de septiembre de 2018

Esta "sombra" regresa




Y... llegó Septiembre. Sí, si, los días de verano pasan más rápido.

De nuevo ante el teclado. ¡Ya han pasado dos meses y pico, sin tocar el ordenador! Pero de nuevo aquí estoy deseosa de compartir las historias normales, o no, que me pasan a mí y le pasan a muchas personas y que a esta sombra le da por ponerlas por escrito.

Este verano ha hecho mucho mucho calor en nuestra tierra y sin lluvias, como debe de ser que ya llegará el invierno y los embalses estaban llenos. Viendo lo que pasa con las lluvias por Alicante, Valencia, Cataluña... en León tenemos mucha suerte aunque pocas veces lo nombra la TV.

La verdad es que yo soy de secano. Sí, ¿no hay cultivos de regadío y cultivos de secano?, pues yo soy de secano porque estuve al lado del mar y sólo mojé los pies. En la piscina y mojé las piernas: que si el agua está muy fría, que si se me moja el pelo... disculpas. Prefiero la tumbona en el césped y mojar los pies de vez en cuando.

Dicen los chinos que "los buenos se quejan y los mejores se adaptan", pues prefiero adaptarme pero tengo mis preferencias. En el pueblo, se está muy bien, pero cuando llega septiembre añoro la ciudad, sus plazas, sus jardines, las partidas, el gimnasio...  Así que, conclusión, soy más urbanita que rural.  Los niños a sus clases y la rutina se implanta de nuevo.  


Hice un viaje y leí algún libro, que no se me olvide: "Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía" de José Vasconcelos.