jueves, 29 de enero de 2015

¡Sin esperanza!





Alto nivel, joven, soltera, independiente, representante de una joyería en Alicante ha sido secuestrada. Así, más o menos, fue la noticia que dieron los periódicos nacionales que pasó desapercibida para su prima en León, hasta que pasados unos días sonó el teléfono. Era la protagonista:  

_Salí de la joyería con un muestrario valiosísimo. Mi coche aparcado enfrente de la joyería. Me senté al volante y abrí unos dedos la ventanilla. En ese momento me cubrieron la cabeza con algo de tela... (pausa dolorosa) de un empujón me trasladaron al otro asiento y alguien se sentó en el mío. Otra persona de nuevo me empujó y se sentó en el otro asiento delantero mientras con una mano me agachó la cabeza. Quedé en cluquillas entre los dos hombres y sus amenazas. Me llevaron a un descampado, me ataron las manos atrás y me hicieron arrodillar. Luego me pusieron una pistola en la sien y en ese momento supe que iba a morir. Escuché un tiro pero mi cuerpo no sintió impacto alguno. Luego arrancaron el coche y se fueron (respiración entrecortada, sólo interrumpida por los apenados monosílabos de su prima al otro lado del teléfono).

_Tarde en levantarme, cerca pasaba una autovía, quité la tela de mis ojos y pedí ayuda. Ahora estoy en casa con ansiolíticos. He dejado mi trabajo y en en el piso estoy continuamente horrorizada (llanto) La prima leonesa le dio ánimos. 

Pasó un año y la depresión de la representante iba en aumento. Su prima la llamaba y la seguía escuchando mientras la animaba a salir y a relacionarse:

 _No me atrevo a salir. No me apetece coger el teléfono. Apenas como. Un yogur me da para dos veces y me sacia. A veces me hago pis en la cama del terror que me da levantarme. Mi piso parece una leonera, ya no me acuerdo de cuando hago limpieza. Su prima de León le pide que se ponga en manos de un especialista. 

De nuevo pasó otro año y las palabras que la joven de Alicante puso en Facebook eran como una despedida. Pasaron tres meses y en León se recibió la peor noticia: La  prima alicantina se había quitado la vida.


A veces sobran las palabras: "La única esperanza de los vencidos en no tener ninguna"  de Virgilio.



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