jueves, 12 de marzo de 2026

SURREALISTA

 



Llevan años de pareja. Vivían en un piso propiedad de él que trabajaba en Katar, por lo que han estado poco tiempo juntos y cuando lo están, no paran de discutir, casi siempre por lo mismo. 

Él, de aspecto enfermizo no quiere oír hablar de hijos y ella erre, que erre, insiste. Ella es un tanto rara, para muestra un botón: Coge el coche y se va a varios km a fumar para que ni sus vecinos ni su familia sepan que fuma. 

Tanto rogó a su pareja que al final quedó embarazada. Pasaron los meses y las discusiones, muchas veces a través del móvil, seguían. Ella lo pasa mal pero continúa con su embarazo. 

Cuando está embarazada de ocho meses él obtiene un permiso. Llega y sin más la echa de su piso, pero le paga un alquiler en otro. Si el bebé nace en su piso adquiere derechos sobre él, así que... 

Él regresa de nuevo al país árabe, donde trabaja.

 Nace la niña y su madre la inscribe en el registro con sus apellidos como madre soltera pero lo sigue pasando mal.

Vuelve él con permiso y ¡hay que estar muy loca! Ella le pide que quiere tener otro hijo, a lo que él se niega rotundamente. Ya no se hablan ni siquiera por teléfono. 

Actualmente él trabaja en Europa. Ha venido unos días y le ha envido un mensaje:

_  ¡Quiero ver a mi hija!

El juicio ha comenzado. 


Surrealista, absurdo, sin sentido: "Estoy seguro de que no sucede a cada cual más que los aconteciamientos que merece" de André Gide.


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