jueves, 23 de mayo de 2019

¡Una culebrilla!



¡Una culebrina! ¡Una culebrina! decían los escolares, como decimos en León.

Sobre las seis de la tarde el grupo de escolares estaba arremolinado junto a la pared de cierre del recinto, mientras las madres charlaban en el césped. Hacía mucho, mucho calor.

El profesor de yoga llegó a la Casa de León para dar la clase a varios niños y niñas de primaria que le esperaban.  Observó a los alumnos y se acercó movido por la curiosidad. Los escolares miraban una pequeña serpiente hablando y haciendo gestos con manos y cara.

El profesor pidió paso a los niños y les dijo que se relajaran que él se ocuparía de la culebrilla, al tiempo que decía: Es muy pequeña, seguro que es inofensiva como la mayoría, a excepción de las víboras, pero ésta no parece una de ellas. Se acercó y la cogió con la mano sin tomar precauciones y sin mirar muy bien por donde. Sólo le dio tiempo a tirarla tras el muro y mirarse la mano donde le había mordido.

Resultó que era una pequeña víbora, la única serpiente venenosa que hay en España. Alfredo, que así se llama el profesor, se hizo el valiente, pero a los pocos minutos su mano se hinchaba más y más, hasta que alguien cogió el coche y lo trasladó al hospital. Le pusieron el antídoto, pero aún así tuvo que estar dos días en observación. Los mayores a veces en vez de tomar precauciones y dar ejemplo  solemos meter mucho la gamba.


Una mala experiencia evitable:"El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información" de Alber Einstein. 



17 comentarios:

  1. No voy a defender a mi tocayo, dió un mal ejemplo a los niños con su actitud irresponsable.

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    1. Sí, Alfred, a veces quedar bien ante los demás nos deja a la altura del betún. Un abrazo.

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  2. ¡vaya, vaya, Mara!
    Menos mal que no la cogió uno de los niños.

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    1. Pues sí, Esteban, aunque los niños fueron más precavidos y ninguno se lanzó a cogerla.
      Abrazos.

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  3. Una leccion para todos, el profe aprendió a no ser confiado y los niños a reírse del profe. Abrazos

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    1. Una gran lección Ester, que a veces los mayores creemos que estamos por encima del bien y del mal. Besos.

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    1. Muy cara Dyhego si alguno de los niños hubiera hecho lo que el profesor. Saludos.

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  5. ¡Pues si! hay que ser un poco cautos con los animales. nunca sabemos lo peligrosos que pueden llegar a ser.
    Un abrazo.

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    1. Sí, Rita, mi madre siempre decía que los animales no están "confesaos" para indicar que en cualquier momento puede ocurrir lo inesperado. Un beso.

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  6. Nunca se sabe y con los niños delante no fue la mejor opción. Vaya con la culebrina!!!

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    1. Por un lado salió bien Conxita porque a los niños seguro que no se les olvida la lección. Besos.

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  7. De haber sido en otro lugar primero le disparaban, luego la incendiaban, vertían cemento fresco sobre ella y luego la arrojaban al fondo del mar...

    No, espera, dijiste culebrilla, pensaba el otra cosa.

    Saludos,

    J.

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    1. Je, je, José no sería para tanto. Pero sí se llevaron todos un gran susto, sobre todo el profesor. Un saludo.

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  8. La ignorancia es atrevida!

    Abrazo Mara.

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    1. Sí, Ernesto, en este caso la del profesor porque en mi pueblo los chavales siempre cogían las culebras con un palo, nunca con la mano.
      Abrazos.

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