Escribo poco y siento pena de abandonar el blog, por eso de vez en cuando aparezco.
Hoy mis letras van sobre la eutanasia. En una ocasión me propusieron la sedación terminal para un familiar que no me parecía opcional en ese momento y no acepté. Un segundo doctor nos dio esperanzas pero la razón se la tuve que dar al primero que me la propuso, pues en poco tiempo sólo hubo sufrimiento.
Sé de algunos casos, en los que determinadas enfermedades, a juicio de los médicos, incurables, hablan con la familia para sedar al paciente. Sin consultar al interesado y en sólo unas horas o días el enfermo deja de existir.
Estoy a favor de la eutanasia, pero siempre con el consentimiento explícito del enfermo.
Conozco el caso de un enfermo al que sólo su mente funcionaba, no así su cuerpo que dependía para todo de sus famliares y dispositivos. Él, libremente pidió la eutanasia. El día y hora en que le dieron la cita para ello, su mujer y su hijo le acompañaron. La doctora le hizo entrar a él en su consulta pero se lo impidió a los familiares. Cuando el paciente salió de la entrevista, se negó a recibir la eutanasia.
No estoy de acuerdo en ése caso, lo primero es respetar la decisión del enfermo sin obligarle a renunciar a su decisión.
Pero, a veces me pregunto: ¿La sedación terminal es una eutanasia simulada?
Tod@s terminamos ahí: "La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos" de Antonio Machado.
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