martes, 19 de mayo de 2015

El "sello"





 Pruden es un joven estudiante, más bien tímido, al que su nombre le queda como un guante porque es un chico muy prudente. Además es un enamorado de Italia. Pone copas los fines de semana en en un bar y lo que ahorra lo dedica a visitar alguna de las muchas y únicas ciudades de la península italiana. Esta vez aterrizó en Florencia.

Solamente estuvo cuatro días pero los aprovechó muy bien. Visitó museos e iglesias, caminó por sus calles y por supuesto que frotó la nariz del famoso Porcellino y puso la moneda en su boca.Uno de los últimos días que pasó en la ciudad que guarda los restos de Miguel Ángel, hacía calor y Pruden decidió ir a darse un baño y pasar las primeras horas de la tarde en una piscina muy cercana a su alojamiento. 

Mientras se bañaba, oyó por megafonía que si alguien encontraba un "sello" de oro así y asá lo entregase en información. Aunque su italiano dejaba mucho que desear entendió el mensaje. El joven siguió nadando normal sin preocuparse y... mira tú por dónde, que al apoyar los pies a un lado de la piscina, nota algo duro bajo su pie derecho. Entre los dedos de su mismo pie levantó aquel objeto que ya antes de verlo supo que era el sello perdido por las características que notaba. 

Metió el sello en la boca, salió de la piscina, se vistió y llevó la joya al mostrador de información. Se la presentó al joven que tecleaba un ordenador. El empleado, miró la joya, le dijo unas frases en italiano, le dio las gracias en español y sin pedirle dato alguno siguió tecleando mirando su pantalla. Pruden es tímido, se pone colorado por poco, su italiano es muy elemental y no se atrevió a pedir alguna explicación. Ya vestido prefirió irse a volver al baño. 

De regreso a España siempre le ha quedado la duda: ¿Se lo entregaría el recepcionista a su dueño o se quedaría con él? Decidió que mejoraría mucho su italiano antes de volver a Italia la próxima vez.


Demasiada prudencia: "Los objetos fueron hechos para ser usados. Las personas fueron hechas para ser amadas. El mundo va mal porque se usan las personas y se aman los objetos" Proverbio nepalí.



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