jueves, 3 de febrero de 2022

Más de 100 años

 


 El pasado día 18 de enero falleció a los 112 años, el leonés Saturnino de la Fuente García, considerado el hombre más longevo del mundo. Saturnino nació en León el 11 de febrero de 1909, por lo que la próxima semana habría cumplido 113 años.

Se ganó la vida como zapatero. Entró en la wikipedia como «el supercentenario español reconocido como el hombre más anciano del mundo». El pasado mes de septiembre recibió el título Guinness World Record que lo acreditaba como el varón más longevo del mundo. 

En abril de 2018 murió la mujer más anciana del mundo a los 117 años, la japonesa Nabi Tajima.

Estos ejemplos de longevidad, nos hablan de que cada vez son más las personas que superan los cien años de vida. Hace unos años los ayuntamientos hacían homenajes a las primeras personas que llegaban a esa edad, actualmente todos los días en los periódicos hay alguna esquela referida a una persona fallecida de más de cien años. 

Mi sombra se plantea: De seguir así las personas con una media de 40 años cotizados y otros 40 recibiendo una pensión no habrá Estado con Sanidad gratuita que resista esta tendencia. Cualquier medida que se tome para remediar la situación, será impopular y quitará votos al partido que sea capaz de implantarla para corregirlo. ¿Quién le pone el cascabel al gato con este panorama?  Lo cierto es que ya es algo imprescindible si queremos seguir disfrutando de una Sanidad gratuita. 

Ya sé que subir la edad de jubilación no es una medida que guste a los trabajadores pero alguna habrá que tomar. Mi sombra sería partidaria de que todos los jubilad@s mensualmente abonáramos una tasa proporcional a la pensión que recibimos, para poder seguir disfrutando sobre todo de una Sanidad gratuita ya que somos, en general, el grupo que más utiliza o utilizará sus servicios. 

No hace mucho me encontré con una conocida que había ido a pasar unos días con los suyos a Santo Domingo. Le pregunté por el Covid, allí y las medidas. Me contestó: ¡Ay, mamita! Las medidas son parecidas pero allí si enfermas no puedes ir al médico porque toda consulta cuesta mucho dinero, sólo en casos muy, muy graves te atreves a consultar. Ustedes aquí le duele un brazo y enseguida van al médico, allí eso es imposible para la mayoría. 

Me quedé pensando en sus palabras. Tenemos que empezar a valorar más lo que tenemos y a buscar soluciones con vistas a un futuro. Es hora de tomar decisiones por muy negativas que nos parezcan. ¿Por qué no hacer también campañas de sensibilización con este tema tan importante? 


La cooperación de las clases altas también debería ser una opción: "Los ricos no pueden comprar el privilegio de morir viejos" de Eurípides de Salamina.



jueves, 27 de enero de 2022

El Molinillo


Mentira me parece que un objeto tan sencillo pueda traer a mi mente de sombra una cascada de recuerdos tan amplia. El molinillo de café que tengo delante, perteneció a mi tío Antonio, supongo que antes a mi abuela paterna. Mi tío era un hombre muy raro. Según mi madre se enamoró a los 20 años, se quiso casar y como no le dejaron, no sé el motivo, permaneció soltero el resto de su vida. 

¡Mara, al molinillo! 

Pues sí, es muy pequeño, todo de madera menos el cazo y la manilla con su plaquita de metal dorada. Mi madre tenía uno parecido pero mucho más grande que siempre estaba en el primer basal de la alacena. En las baldas mi madre doblaba papel blanco en abanico le hacía recortes y los colocaba en la alacena con chinchetas, desde detrás de los cristales parecían preciosas puntillas de adorno. En lo más alto estaban los tarros con guindas en aguardiente para el dolor de tripa y otras bebidas alcohólicas lejos del alcance de los niños. 

¡Mara, al molinillo! 

Es de la marca ELMA. La tapa de arriba tiene las esquinas redondeadas. Mi tío lo tenía en la cocina de humo que olía a sopas de ajo con pimientos verdes. Él hablaba poco y leía mucho. También tengo uno de sus libros "Guerra y Paz", que a mí me parecía con ocho o diez años un "tocho" que sería aburridísimo. En su habitación tenía una enorme "arca" muy antigua donde guardaba todas sus pertenencias y despertaba en mí mucha curiosidad. 

¡Mara, al molinillo!

Es de un  color tostado y el brazo de metal con la pieza de madera al final para girarla. A mi tío le lavábamos la ropa en casa y yo iba a llevársela a la suya. Un día que le llevaba la ropa limpia, al pasar por delante de la casa de Pilar la de Trinchera (ése era el apodo de su marido), resultó que la perra de Trinchera me mordió en el muslo. Llegué a casa asustada y mi madre dijo que al médico. Fuimos a Villares, el pueblo cercano donde vivía Don Abundio. No recuerdo la cura pero sí las palabras del médico a mi madre: Isabelita, tienen que matar al animal. Nunca supe qué ocurrió pero no creo que la mataran porque Pilar, le dijo a mi madre que era muy buena, que seguro que al verme pasar,  sentiría celos porque tenía cachorros. Mi madre no le pediría tal  cosa en una situación así.

¡Mara, al molinillo! 

 Su recipiente de metal en forma de media esfera es azulado y tiene un pequeño apéndice para abrirlo y cerrarlo. Cabe muy poco café en el recipiente y hace bastante ruido al girar la manivela. En el de mi madre recuerdo haber molido mucho café. El café lo traía a casa un chico de estraperlo desde Portugal. El paquete de un kg, tengo su imagen nítida. Era muy grande de papel transparente de celofán o parecido, con una negrita dibujada hacia el medio del paquete. 

¡Mara, al molinillo! 

Saco el cajoncito y miro con curiosidad su interior. Dos sencillas piezas metálicas encajadas, por la interna salía el café molido en su tiempo. Además  unas varillas metálicas a los lados para encajar bien el cajoncito. Como mi tío vivió con mis padres los últimos años de su vida, el molinillo pasó a manos de mi madre y de las de ella a las mías. 

Como ya hace muchos años que está jubilado y ahora a los viejos apenas se les escucha, el molinillo, con más de 100 años, me ha contado muchas cosas de mi infancia y yo le he escuchado muy atentamente. Alguno de mis hij@s lo heredará y le seguirá contando cosas si saben escucharle. 


Lo último que me ha dicho: "Y rara vez la suerte en sus vaivenes conforma las edades con los bienes" de Lucano.



jueves, 20 de enero de 2022

Chiquillada



A raíz de de lo ocurrido en algunas Comunidades Autonómicas con las niñas tuteladas que fueron prostituidas, se da una cuenta de que existen unos protocolos demasiado largos: Primero el centro, que pasa la pelota a los servicios sociales provinciales, éstos la pasan a la comunidad, ésta a la justicia... Y... al final la denuncia se pierde en un despacho sin solución y en algunos casos, con efecto negativo para las víctimas. 

Con estos hechos deleznables, vino a mi mente de sombra un caso que nos ocurrió en el colegio. No hacía mucho que la ley había convertido a nuestras escuelas unitarias en un CRA (Colegio Rural Agrupado). Cada maestra seguía teniendo y dando clase en su escuela pero en la población más grande se formó un equipo directivo con: director, secretario, jefe de estudios... con el que había que contar para cualquier iniciativa.

Merche daba clase en su escuela con niños de varias edades. Durante uno de los recreos un niño de 8 años entró al servicio. Cuando iba por el pasillo para salir al patio, una niña de 6 años iba a entrar y al escolar se le ocurrió enseñarle el pene. La niña salió corriendo para decírselo a Merche, su profesora. La maestra castigó el resto del recreo al niño en clase, además de echarle la típica bronca. 

Parecía que todo había quedado ahí. Pues no. La niña lo contó en casa: "Alex hoy me enseñó la "pirulina" en clase.  ¡¡Quééé!! La madre, que era una "tocapelotas", que las hay, se le ocurrió sin más escribir una carta a la Dirección Provincial dando cuenta del caso sin pasar por protocolo alguno.

 ¡Se armó la marimorena! El inspector se presentó en el Centro, reunió al equipo directivo, que no sabía nada del caso y les dio, según él, la mejor solución: Había que sacar a ese niño del colegio inmediatamente. Se llamó a la profesora y ésta pidió tiempo. 

¿Cómo se iba a enviar a un niño, por una chiquillada, fuera de su entorno familiar? Aquello había que pararlo. Llamó a la madre. Le explicó cómo había sucedido, la madre superindignada dijo que pensaba sacar a su hija del colegio. Merche intentó razonar: Tú verás lo que haces, eso no se volverá a repetir, te doy mi palabra, son chiquillos. Tu hija está feliz aquí, tiene dos amiguitas de su edad que las ves siempre juntas, se llevan muy bien. La madre parecía que no había entrado en razón y se fue con el ceño fruncido. 

Al día siguiente la niña le dijo a Merche que ella no quería ir para otro colegio. La profesora llamó al centro para informar y que de momento no movieran ficha. Por el bien de los niños todo quedó ahí. Nadie, excepto Merche y la madre que como anteriormente hacía, cada dos por tres iba en el recreo a hablar con la profesora y a decirle que si fulanito había llamado "acusita" a su hija o que fulanito había llenado la boca de agua y le había mojado el babi a su niña.

¡La maestra con eso ya contaba, paciencia! Merche solucionó el problema como cuando ella sola en su escuela, sin equipo directivo, tomaba la mejor solución. Sobre todo pensando en los niños no se puede hacer una montaña de un grano de arena.

También  es cierto que, a veces, hay casos graves cuya solución se pierde entre largos protocolos.  Ya lo decía mi abuela: "Muchos cocineros estropean el cocido".


Siempre hay varias soluciones: "La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón" de H. G. Hendricks.



jueves, 13 de enero de 2022

My "Twitter" (43)

                                 ¡¡Feliz Año 2.022!!

Dicho en peligro de extinción: "No está el tiempo pa farolillos". Que no estamos para bromas ni fiestas.

lunes día 3 de enero:

¿Seguro que estamos en el Nuevo Año? Es que mi sombra no lo ha notado.

Martes día 4 de enero:

Las mismas noticias: Covid  paquí, Covid pallá. ¡Estoy harta!

Miércoles día 5 de enero: 

Noche de Reyes. ¿Suerte? Me tocó el haba del roscón je, je. Ya lo había pagado. 

Jueves día 6 de enero:

Me encantó este meme: "Y muchos, muchos años después, descubrí que los Reyes no eran los padres. Los padres son el regalo".

Viernes día 7 de enero: 

Me di cuenta de que quitar los adornos de la casa cuesta menos que ponerlos. 

Sábado día 8 de enero:

La casa quedó vacía. Más fácil de limpiar. "El que no se conforma es porque no quiere". 

Domingo día 9 de enero:

Mi sombra como Dios. El séptimo día descansé. 


Esperando promesas: "Los políticos son siempre lo mismo. Prometen construir un puente aunque no haya río" de Nikita Jrushchov.


lunes, 20 de diciembre de 2021

GRACIAS

 


Por Navidad siempre echo en falta cada año su postal. 

Fue el primer destino de mi sombra. Una escuela unitaria en Las Salas, muy cerca de los Picos de Europa. Un pueblecito precioso lleno de avellanos silvestres. Estaba cursando segundo de carrera pero en los años 70 no hacía falta tener el título para hacer sustituciones. Como apenas tenía dinero fui a la delegación y pedí la interinidad que no llegaría a dos meses. 

El autobús me dejó en un apeadero al lado de un molino y de allí caminabas subiendo un gran trecho hasta Las Salas. Llegué y pregunté dónde se alojaban las maestras y enseguida me acompañaron a casa de la señora Amaya. Allí me presenté. He de decir que llevaba muy poco dinero, que no me daba para comer y pagar la pensión. El Ministerio siempre pagaba pero pasados unos meses de la interinidad realizada. 

Apareció en la puerta una mujer enorme y detrás su marido un hombre más bien bajo y bastante entrado en carnes. Me hicieron pasar y me dijeron que los niños y niñas, estaban en ascuas para conocer a la nueva señorita: "En cuanto corra la voz, aquí los tiene". 

Me acogieron tan amablemente que no me atreví a decirles que no llevaba dinero para pagarles que lo haría cuando me pagaran a mi. La casa de dos plantas estaba muy bien, el matrimonio no tenía hijos. En la escuela, los niñ@ eran amables, encantadores y bastante tímidos. 

La señora Amaya era una mujer vasca, más bien seria, pero agradable y atenta. Cocinaba de maravilla, todo me gustaba. Su marido, el señor Felipe, era más alegre y sociable además de muy goloso y enamorado platónicamente de Conchita Batista. Me sentí muy bien tratada y llegó el momento de irme. 

No sabía como decirles que cuánto les debía y nada más empezar: Bueno cuánto les ... no me dejaron terminar. Escuché de ambos al unísono, ¡NADA, no nos debe nada! Les abracé y jamás les olvidé.

Durante más de 30 Navidades  no dejé de recibir  una preciosa felicitación con una letra preciosa y rectilínea. Antes de abrir el sobre todos sabíamos en casa que era de el Señor Felipe y de Amaya.  Ya hace años que fallecieron pero su Feliz Navidad la llevo en mi corazón y está en el de toda mi familia.


Gracias, allá dónde os encontréis: "El agradecimiento es la parte principal de un hombre, de bien" de Francisco de Quevedo.

Aquellos deseos de felicidad que durante tantos años recibí, son los mismos que les deseo a todo mis seguidor@ y lector@s. ¡¡Feliz Navidad!! y Todo lo mejor para el 2.022.


jueves, 9 de diciembre de 2021

Seres sintientes

 


¿Pero puede haber personas que piensen que los animales no sienten: alegría, tristeza, dolor...?   Mi sombra lo daba por hecho pero según  la ley se consideran cosas o bienes semovientes. Por fin, con la futura reforma, pasarán a ser "seres sintientes" en el Código Civil. Me alegro por los animales irracionales y por los racionales.

El programa le tocó la fibra a Carla ante los abandonos y malos tratos a los perros. Lo decidió en un santiamén. Fue a la perrera municipal. Quería una perrita no importaba la raza ni el aspecto. Después de algunos requisitos, se la entregaron sin ningún problema. 

La llamó Suma y ella sería su mascota. El nombre le vino como anillo al dedo. Después de unos días en casa la llevó a la veterinaria porque veía rara a la perrita. Y...¡Oh sorpresa! ¡Suma estaba embarazada! No se lo podía creer. ¿Qué iba a hacer ella con las crías que a veces eran muy numerosas? 

Llegó la hora del parto y no había manera. Hubo que hacerle la cesárea. Y Suma, sumó. No fueron tantos como ella se imaginaba por lo que le habían contado. Parió cuatro cachorros: dos hembras y dos machos. Uno de los machos nació muerto y una hembra murió al poco de nacer. El cachorro que sobrevivió lo llevaría una amiga cuando pasara un tiempo y la perrita no le quedó otro remedio a Carla que quedársela. 

Suma fue muy buena madre y hacían muy buenas migas juntas. Un día la madre comenzó a hacer cosas raras. Se iba para un rincón y se orinaba y bebía mucha agua mientras miraba a Carla como diciéndole, ¿no ves que estoy enferma? Carla hizo una llamada. Era fiesta pero la veterinaria por los síntomas le dijo que se la llevara inmediatamente.

La doctora dijo que posiblemente fuera la enfermedad de Addison. Finalmente le descubrieron un enorme tumor en la tripa. La operaron y se recuperó muy bien. Cuando regresó a casa su hija no paraba de saltar de alegría a su alrededor ya que no la dejaban acercarse a ella recién operada. 

!Ya lo creo que sí!  SON  SERES  SINTIENTES, que nadie lo ponga en duda.


Nos ayudan, nos comprenden, nos acompañan...: "Si un ser humano aspira a una vida correcta, su primer acto de abstinencia es el de lastimar animales" de León Tolstoi.



jueves, 2 de diciembre de 2021

El Apagón

 


¡Lo que nos faltaba! El Apagón. Yo también creo que es una  "fake news" más, para meternos más miedo en el cuerpo por si hubiera poco negativo en qué pensar. 

Pero... Supongamos que lo hay.  No digo un apagón a nivel mundial pero sí en una zona de España.  En nuestra zona al norte que hace más frío y es más difícil de llevar en invierno. Un apagón pongamos por un mes, más tiempo...Todo se pondría negro, negro más que un "black Friday" que a mí me parece negativo,  pero mucho, mucho más negativo. 

En clave de humor, mi sombra ya tiene la solución. En primer lugar hay que tener un pueblo. ¡Ah, lo siento por los urbanitas de toda la vida! Un pueblo es indispensable.  Luego, hemos de hacer acopio de alimentos imperecederos: legumbres, productos curados de matanza, patatas y huevos. Supongamos, que ya es mucho suponer, que los bancos nos dejen sacar algo de nuestro dinero.

Nos vamos al pueblo. En el mío, entre otras fuentes, está la Fuente Mayor que no para de ser  generosa. Agua no nos va a faltar ¡gratis! Me acuerdo cuando mi madre de adolescente me decía: "Aclara bien la ropa que el agua nos la da Dios de balde".  Sí, sí, de balde.

En el pueblo hay cocina de leña y cocina de humo, además de mucha leña en el monte. 

El pan. Que amase en el horno la señora Kika y nos venda a precio de oro una hogaza de tres kilos, como las de antes que nos dure una semana. ¿Qué el pan está duro? ¡Son daños colaterales!

Las comidas:  Desayuno, la leche no se podrá entregar a la central lechera, así que, a comprarla a la granja del señor Pedro que le sobrará. 

A medio día. Todos los días cocido, como cuando yo era niña. De primero la sopa o de segundo, como en la maragatería. Luego los garbanzos con chorizo y tocino. De postre manzanas, que este año ha habido una gran cosecha y todo el mundo las tiene en la panera sobre paja o papel, con algunos racimos de uvas pasas. ¿Qué sería muy rutinario? ¡Son daños colaterales! 

Por la noche fuego en la cocina de humo que calienta y alumbra a la vez.  De cena  unas sopas de ajo, la hogaza estará en su punto. Si no te gustan las sopas, patatas fritas y un huevo con unas lonchas de cecina de León o jamón y unas rodajitas de chorizo muy finas que... "De grandes cenas están las sepulturas llenas" je, je. ¿Qué sube el colesterol? ¡Son daños colaterales!

¿Qué hace frío en la cama? Bolsa de agua caliente o el ladrillo bien caliente envuelto en un trapo. ¿Qué si te mueves tienes frío? ¡Son daños...! 

¿Ducharse? Calientas agua y en el corral te duchas con la regadera. Que está muy frío, pues vas a la cocina y te haces el "lavao del gato". La primera vez que se duchó mi sombra fue alrededor de los 15 años en un baño con el piso de cemento que había hecho mi padre, en el resto del pueblo no había cuarto de baño. ¡Son daños...!

Como no se puede poner la lavadora. Vamos al lavadero de la Fuente Mayor que está precioso y puedes lavar de pie, no como yo que tenía que llevar un cajón rodillero de chavala. Ya lo sabes. ¡Son daños colaterales!


Que el apagón, si llega, no nos haga infelices: "La felicidad no es un premio, sino una consecuencia. El sufrimiento no es un castigo sino un resultado" de Green Robert Ingersoll.