jueves, 11 de mayo de 2017

Don Luis


Como en el último post hablé de mi abuela hoy decido hacerlo de su marido, mi abuelo materno, el único que conocí. Era un hombre alto, bien parecido, elegante y muy inteligente. En el pueblo era Don Luis, el maestro. Un hombre muy culto, cuando la mayoría de abuelos eran analfabetos.

 Murió cuando yo contaba doce años así que mis recuerdos de él son pocos. Era muy serio y recto. Mis hermanos y yo le teníamos mucho respeto aderezado con algo de miedo. Al igual que mi abuela no era cariñoso. No guardo un beso o un abrazo suyo. ¡Eran otros tiempos!  Cuando en la iglesia él estaba en el banco de los niños y miraba para el de las niñas, si nos movíamos, con una mirada nos paralizaba. Murió su padre cuando él contaba 14 años y estaba interno en un colegio de la capital. Con esa edad, como los frailes no le dieron permiso, se escapó andando del colegio leonés en el que estaba para ir al entierro de su padre. Dos frailes a caballo le dieron alcance en Benavides ya muy cerca del pueblo. Este episodio dice mucho de su carácter. 

De joven en el pueblo a mi abuelo Luis, lo adoraban, tenía a todos los chicos jóvenes en clases nocturnas gratuitas. Ensayaba y montaba comedias. Ponía inyecciones. Traía a los bebés al mundo en el pueblo. Si había que solucionar algún caso grave acudían a Don Luis. Mi madre me contó un hecho que he contado alguna vez. Benjamín, el loco, desenterró a su padre y acudieron a él para que fuera a calmarlo. Mi abuelo fue al cementerio y encontró al demente al lado del cadáver apartándole las moscas con un pañuelo al difunto. Mi abuelo logró tranquilizarlo. 

Fue presidente de la localidad durante muchos años en los que compró para el pueblo gran parte de lo que hoy son terrenos comunales. Sus primas de Madrid, trajeron la Virgen de Fátima para la iglesia. Uno de sus mayores fallos fue no darle estudios a sus tres hijas. ¡Si hubieran sido chicos...! 

Sólo recuerdo haber visto a mi abuelo en mi casa cuando nacieron mis hermanos pequeños. De mayor su carácter se agrió y en la escuela ya no era el gran maestro de adultos que fue. 

De sus últimos años el recuerdo más punzante era verle sentado a la camilla en aquella cocina triste y oscura donde destacaba su pelo blanco, blanco tirando a amarillento. Siempre el cigarrillo entre sus amarillos dedos y el vasito de aguardiente al lado. Su hígado debía estar muy mal y su sufrimiento debió de ser grande. Más de una vez le dijo a mi abuela: ¡"Patro, dame un cuchillo para acabar con esto de una vez"!. Murió con 66 años. mi sombra no recuerda haber estado especialmente triste. Con doce años me pusieron de luto y me sentía importante por vestir de negro. Al cabo de seis meses ya estaba harta del oscuro color.


Así recuerdo al abuelo que mi sombra conoció: "Pocos hay viejos y dichosos" de Séneca.


P.D. Me hubiera gustado haber preguntado muchas cosas a mis abuelos y a mis padres que entonces no me parecían interesantes. Hoy lo escribo para que mis hij@s y niet@s sepan algo más de sus ancestros.


26 comentarios:

  1. Está bien escribir sobre los antepasados, para no olvidar los recuerdos, dejarlo para que nuestros hijos sepan de donde vienen. Mis recuerdos coinciden con los tuyos en varios puntos. Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso creo Ester, porque a mí me dejaron mucho por decir. Beso fuerte.

      Eliminar
  2. Haces pero que muy bien. Conservar la memoria familiar, para bien y para mal, debería ser obligatorio. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, por eso lo hago Jfbmurcia, y además me gusta recordarlo. ¡Me estoy haciendo mayor! Abrazo.

      Eliminar
  3. A veces también se preguntaba y no te respondían, aunque como tu Mara me queda la cosa de no haberles preguntado más. Grandes historias. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Ainhoa, no respondían cuando había algún secreto a voces, recuerdo que mi padre nunca hablaba de un tío suyo que estuvo en la cárcel. Un beso.

      Eliminar
  4. Yo no puedo decir nada de mis abuelos, no los conocí, tampoco me hablaron de ellos. En aquellos años a los maestros se les tenía mucho respeto, solían ser muy severos y de vez en cuando nos daban un capón.
    Buen fin de semana.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Helio, fue un buen fin de semana. Algo de curiosidad sí sentirás a pesar de no haberlos conocido. Antes muchos maestros se pasaban con los castigos y ahor no pueden ni levantar la voz. Los dos extremos son viciosos. Abrazos.

      Eliminar
  5. De los dos abuelos que conocí, los otros murieron antes de yo nacer, él era un hombre formidable. Le gustaba abrazar a sus nietos, pincharnos con las barbas de tres días cuando lo besábamos, y enredar.
    Era algo especial para nosotros, que no comprendíamos como sus hijos le trataban de usted. Mi abuela por contra, aquejada de demencia senil a edad temprana, pasaba de nosotros.
    Así es la vida, los hay que dan cuanto pueden y otros que ni pueden dar.
    Salu2.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué bonito recuerdo Alfredo! Se ve que os hacía rabiar y disfrutaba con vosotros. Yo a mi abuelo también le trataba de usted.Lo de la abuela con su enfermedad era normal. Un abrazo.

      Eliminar
  6. Desconozco la razón pero, cuando nos hacemos mayores, volvemos la vista atrás para volver a ver, ya con otros ojos, a nuestros antepasados.
    Es buena la idea de escribir sobre ellos, para que nuestros hijos y nietos también los conozcan.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes razón Ambar, miramos hacia atrás queriendo saber más de nosotros mismos aunque sea con otros ojos.
      Así lo pienso también. Abrazos.

      Eliminar
  7. Gran nota, estimada Mara. Muy gráfica y emotiva.
    Yo que vengo de los años 30 del siglo pasado, he visto esa transformación generacional en propiedad y me ha nacido aportar con mi grano de arena tratando de ser distinto con mis hijos en relación al bien intencionado pero equivocado proceder de mis padres hacia mí, en términos de severidad. Al ver "la amistad" constante en que se desenvuelven mis nietos con respecto a mis hijos, no obstante una escala de valores muy clara, me puedo dar por satisfecho de haber podido cambiar el chip oportunamente junto a mi esposa, a una situación que seguramente venía de cientos de años.

    Un beso austral.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Haces bien Esteban, antes los mayores hasta los no familiares eran severos y si hacías algo mal te recriminaban y los padres le daban la razón.
      Yo creo que en ese aspecto se ha mejorado para bien en la mayoría de casos. Pero actualmente se protege demasiado a los hijos. Gracias por tus palabras.
      Un abrazo desde España.

      Eliminar
  8. Bueno, pues sabes más de tu abuelo que lo que yo sé de los cuatro míos juntos...

    Saludos,

    J.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Algo sé José A. por lo que viví y lo que me contaron de los abuelos maternos. De los abuelos paternos que no conocí sólo sé que mi padre adoraba a su madre. Algo de curiosidad si habrás sentido en algún momento por conocer un poco de tus abuelos.
      Un saludo.

      Eliminar
  9. Lástima que tu abuelo no hubiera extendido la educación a sus hijas, pero esos tiempos eran complicados para las mujeres y es una pena darse cuenta de a cuántas no se las dejó estudiar porque no tocaba y de eso no hace tantos años. Tu entrada me parece una bonita manera de no perderlos del todo para las nuevas generaciones, ese saber un poco más los orígenes. Dion Luis, todo un carácter.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí Conxita, eran tiempos complicados y sí no de hace tanto. En mi casa primero estudiaron los hijos y si mi madre no se hubiera empeñado yo no habría estudiado tampoco. ¡La vida es así! Un beso.

      Eliminar
  10. Suele ocurrir. ES tarde cuando queremos saber cosas del pasado.
    Salu2, Mara.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí Dyhego, porque no dejaron legados escritos y las palabras se van con los que nunca regresarán. Un abrazo.

      Eliminar
  11. El respeto que se tenía a las personas mayores en multitud de ocasiones se trasformaba en miedo en aquellos años.
    Que no se diera estudios a las mujeres era algo habitual en esa época.
    En una ocasión encontramos en el archivo del pueblo donde nací un censo electoral del año 1907 de toda provincia de Palencia, claro solo había hombres y mayores de 25 años, lo que mas nos llamo la atención fue que muy poca gente ponía que no sabía leer y escribir.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí Tomás era un respeto miedoso, pero ahora se ha perdido el respeto por el otro en general y es una pena. Muchos hombres sabían lo básico y eso estaba muy bien, las mujeres...
      Un abrazo.

      Eliminar
  12. El respeto que se tenía a las personas mayores en multitud de ocasiones se trasformaba en miedo en aquellos años.
    Que no se diera estudios a las mujeres era algo habitual en esa época.
    En una ocasión encontramos en el archivo del pueblo donde nací un censo electoral del año 1907 de toda provincia de Palencia, claro solo había hombres y mayores de 25 años, lo que mas nos llamo la atención fue que muy poca gente ponía que no sabía leer y escribir.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus comentarios Tomás. Abrazos.

      Eliminar
  13. Qué buena crónica, para una semblanza de tu abuelo. Un abrazo. Carlos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Carlos, así lo viví yo. Abrazos.

      Eliminar