jueves, 15 de junio de 2017

Viajando (6)


Comienzan el calor, el sol, las vacaciones y para algunos afortunados, los viajes. Mi sombra ha estado dos veces en Egipto y no me importaría volver una tercera vez. ¡Me encanta El Cairo! único, maravilloso, sucio, ruidoso, caótico... pero allí, un anciano en medio del caos del tráfico, me ofreció un collar de olorosas flores de jazmín naturales y una mujer me hizo sitio a su lado en una mezquita con una sonrisa. ¡Aún  siento en mi interior la suavidad de su sonrisa y el perfume del jazmín!

Algunas experiencias no son tan gratas en los viajes. Hoy traigo a mi mente de sombra una pequeña anécdota que dejó un gran poso en mí. 

En una pequeña ciudad de Egipto, entramos en un restaurante en el que el grupo se disponía a cenar. Una de las viajeras, Alicia, se dirigió al servicio y mi sombra también la siguió. Sentí una punzada en el pecho cuando Alicia dijo: ¡Qué asco! Tenía razón aquello no merecía el nombre de servicio o aseo, pero a nuestro lado una mujer egipcia con su niña en brazos nos saludaba y nos daba papel de un rollo que llevaba. Al salir del aseo, un niño me echaba agua para lavarme las manos con una botella de plástico porque no había agua en el grifo del lavabo. Yo le di las gracias a la mujer y al niño la esperada propina. ¡Cómo podemos decir, qué asco, en una situación así! 

Le deseé al desaliñado niño y a la mujer suerte y salud. Tuve el presentimiento de que mi deseo tendría en el futuro mucho más valor que la exigua propina. 

 Alicia era argentina y su marido inglés, viajaban con su hijo Alex, de nueve años y decían a todas horas que le mostraban a su hijo estas vidas y estos niños para que Alex se diera cuenta de todo lo que tenía. La teoría que le trasmitían con sus palabras no coincidía con las expresión que hacían a menudo: "qué asco", "yo ahí no entro", "qué sucios van", "que mal huelen"...

Es más, lo que hacía este matrimonio con su hijo me parecía una tortura intelectual en toda regla. El niño escuchaba las explicaciones del guía en español. Su madre se las repetía en francés y en los traslados las mismas explicaciones se las daba el padre en inglés. A veces eran historias de los templos muy interesantes para los mayores pero para un niño de esa edad me parecían  demasiado largas como para oírlas dos veces más.

En uno de los desplazamientos en coche, el padre a través del guía, estaba intentando aprender los números del uno al veinte en árabe.  Mi sombra no se pudo contener y dije: ¡Alex, prepárate, mi niño, que esta noche te toca aprender los números en árabe". Espero que mis palabras le hicieran desistir a su padre de hacerlo, nunca lo sabré porque tampoco me atreví a preguntarlo.  


Viajando se disfruta y a veces se sufre con lo que se observa y escucha: "El verdadero viaje de descubrimiento no es buscar nuevas tierras, sino mirarlas con nuevos ojos" de Voltaire.



28 comentarios:

  1. Me encanta viajar, conocer otras culturas, otros pueblos, aprender y admirar, sin duda también tiene una parte que nos afecta en negativo, como la escena que viviste en el aseo...
    Enhorabuena, una entrada interesante. Gracias.
    Saludos afectuosos desde Sevilla.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego Mari Carmen, que a la mayoría de la gente le encanta viajar y desde luego se aprende mucho. Gracias a ti. Un abrazo.

      Eliminar
  2. Tristemente a veces se nos olvida volver a viajar a esa época llamada niñez, de poco sirve querer que sepan y entiendan si no pueden disfrutar y aprender por ellos mismos. Gracias Mara. Buen fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también lo creo Ainhoa, cada poco le decían: Alex pon atención, Alex mírame a los ojos cuando te hablo, Alex... ¡Una tortura! Gracias ha sido un fin de semana muy muy caluroso pero bonito. Abrazos.

      Eliminar
  3. En todos los viajes siempre hay un listillo.
    Salu2.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces más de uno, pero de todo se aprende Dyhego. Un saludo.

      Eliminar
  4. Viajando siempre se aprende.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mucho Alfred y también mucho de nosotros mismos. Un abrazo.

      Eliminar
  5. Pobre pequeño, con unos padres así lo que le espera es crecer en el aburrimiento. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también lo creo Ester, todo tiene un límite.

      Eliminar
  6. ¿Quién está libre de padres o influencias como ésta?...

    Naturales no son! Normales puede... ¡Así es la vida!

    Abrazos, Mara.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Ernesto, yo creo que queremos que nuestros hijos hagan lo que no pudimos hacer nosotros y la edad de un niño marca pausas. Un abrazo.

      Eliminar
  7. Hay personas que mejor se quedaran en casa porque no se puede pretender viajar a países de otras culturas e ir ofendiendo a gentes que apenas tienen nada pero te lo ofrecen de corazón y pobre niño, no me extraña que no pudieras contenerte, pobre criatura.

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces, Conxita, me quedo impactada con la amabilidad de la gente y la alegría de los niños que en condiciones extremas viven alegres. En cambio por Alex sentía pena de que fueran unos padres tan exigentes con él. Abrazos.

      Eliminar
  8. Pobre niño!
    Y pobre de uds, que también tenían que escuchar y ver lo que ellos pensaban y decían...

    Me quedo con Voltaire!!! =)))

    besos :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Liliana, ¡pobre niño rico! pensaba yo. Yo también me quedo con Voltaire. Un beso.

      Eliminar
  9. A todos nos gusta visitar otros países con otras culturas, pero no nos damos cuenta de lo que tenemos, hasta que no salimos fuera de nuestro país, las agencias nos ofrecen verdaderos paraísos para nuestras vacaciones, pero la realidad es que saliendo de los perímetros hoteleros vemos la verdadera imagen de muchos países, además de los riesgos por la falta de seguridad.
    Nos dicen que nuestro país es el tercero mas visitado del mundo, creo que habrá razones de peso para ello, a pesar de la continua negatividad de algunos políticos, que parece que no les viene bien nuestra calidad de vida.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Helio, es muy gratificante. Cuanto más se sale de nuestras fronteras más valoramos lo que tenemos aquí. Yo por más que visite otros países al final siempre digo:¡Cómo en España ninguno! Saludos.

      Eliminar
  10. Me ha gustado la entrada.

    Los padres imagino que lo hacen lo mejor que saben, eso no quiere decir que acierten.

    En fin Mara me gusta viajar y comprendo tu malestar por el tema de las palabras de Alicia. Pero tú no eres ella, no debes cargarte con el mal hacer de los demás. Cada uno que aguante su vela.


    Un abrazo guapa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy segura que intentan hacer lo mejor Tania, pero sentía pena por Alex. Desde luego segurísimo que todos los padres nos equivocamos en muchas ocasiones, la vida nos irá enseñando. Un beso muy caluroso en León, así que en Sevilla...

      Eliminar
  11. Me ha gustado la entrada.

    Los padres imagino que lo hacen lo mejor que saben, eso no quiere decir que acierten.

    En fin Mara me gusta viajar y comprendo tu malestar por el tema de las palabras de Alicia. Pero tú no eres ella, no debes cargarte con el mal hacer de los demás. Cada uno que aguante su vela.


    Un abrazo guapa.

    ResponderEliminar
  12. A esos niños, pobres niños, yo los llamo niños espejo. Los padres intentan ver reflejados en ellos la superación de todas sus frustraciones. Tienen que saber tanto, ser tanto, poseer tanto que acaban sintiendo que son unos fracasados antes incluso de haber iniciado la andadura por la vida.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. También lo creo así Ambar. Pues sí no me extraña que al llegar a la universidad se planten y no quieran seguir. Un abrazo.

      Eliminar
  13. Te tengo una envidia sana, Mara. Tu contando viajes a Egipto y yo pensando en mis viajes a Chipiona. Bueno, estoy contigo y me que con la frase de Voltaire.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  14. La verdad es que es una suerte Naranjito, haber tenido tantos años unas vacaciones tan largas y poder viajar. Chipiona es muy bonita, tienes mar y playa y la gracia de Andalucía y olé. Saludos.

    ResponderEliminar
  15. Tortura intelectual y más que todo moral, la que le hacían a ese pobre niño.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también lo creo así Sara, por mucho que ellos lo hicieran con la mejor intención. Un beso.

      Eliminar