
¡Yo soy!
Dos matrimonios de mediana edad se fueron unos días a Jaén, las pasadas vacaciones.
El primer matrimonio compró allí dos "latas" de aceite de cinco litros y era el hombre el que las traía, al hotel donde se alojaban. Su amigo al verlo le dijo bromeando:
_¿Cómo vas tan cargado? ¡Que las lleve ella! Refiriéndose a la mujer. A lo que el otro contestó:
_¡Calla, calla que detrás de nosotros viene la tuya, con más latas y tendrás que llevarlas tú! Así fue. Apareció derrengada su mujer con cuatro zafras. Se las pasó al bromista de su marido, que mientras cargaba con ellas le decía a su amigo: ¡Ya lo decía mi madre! "Si tu mujer te manda tirarte por el balcón, busca un piso bajo"
Esta semana, una de las dos parejas, se acercó al León Plaza. ¡¡Sorpresa!! Las latas de aceite de aquí, tenían un precio más económicas que las que ellos compraron en el Sur. Por más que miraron y remiraron, nada. ¡¡I g u a l i t a s a las de Jaén!!
Mi sombra sonríe, mientras lo cuentan. Ya lo dijo alguien: "La verdadera felicidad está en las pequeñas cosas: Una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna..." ¡je, je!






