Hace unos días me encontré con una amiga que me espetó:
_¿Sabes lo último de Viki?
_¿Qué ha pasado? _inquirí, su nieta Viki tiene quince años.
_Pues que la vi rascarse la cabeza, voy la miro y no vi nada. Por si acaso le dije que se lavara la cabeza con la loción especial para los piojos, ya sabes, en los tiempos que corren y tenemos que estar pendientes de esos bichos. Bien, pues al lavarse el pelo, ¡no veas lo que salió de allí! Unos "abicáncanos", como decía mi madre cuando en tiempos de la guerra los soldados los tenían hasta en la ropa cuando regresaban del frente. Me quedé de piedra y le dije:
_Pero niña dónde los habrás cogido?
_Pues dónde va a ser abuela, en el instituto. Estuve haciendo un trabajo con Sara y seguro que fue ella.
_Pues tendrás que decírselo.
_Sí, claro, se lo digo y al día siguiente sabe toda la clase que yo tengo piojos. ¡Ni hablar, no pienso comentarlo con nadie!
Estarán pensando... Pero Mara, ¿qué tendrá que ver...? Bien, pues en ese momento mi sombra se sintió igual que Viki.
Hace dos meses un familiar con el que convivo sufrió la Covid. Me sentía muy bien pero me hicieron la prueba y... ASINTOMÁTICA. La cura es la misma para los que conviven con un enfermo de Covid, den positivo o negativo. Guardar la cuarentena.
Mi sombra guardó el confinamiento según mandas las normas. Cuando salí de casa y alguna vecina me comentaba que hacía días que no me veían yo decía que era por la boca que me están poniendo unos implantes, lo que por otra parte es muy cierto. Pero... decir que era ¡asintomática! jamás, no fueran a huir de mí como si tuviera pediculosis. Sólo los más allegados supieron que era Asintomática. Por eso comprendí muy bien a Viki.
Hace tres semanas me volvieron a realizar la prueba de antígenos y di NEGATIVO, me sentí eufórica. Luego escuchas montañas de noticias sobre el tema, como que esas pruebas no son fiables al cien por cien y mi sombra que se encuentra estupendamente, se pregunta: ¿Seguiré siendo... Asintomática? Por si acaso, por responsabilidad para mí y para las personas con las que me pueda encontrar estoy obligada, como todo el mundo, a tomar todo tipo de precauciones y las tomo.
Toca cuidarse: "La felicidad del cuerpo se funda en la salud; la del entendimiento, en el saber" de Tales de Mileto.








