domingo, 9 de noviembre de 2008

Cerca de la Pulcra






¡Yo soy!







Entro en la Academia de peluquería el fin de semana de Todos los Santos. La dueña comenta:

_¡Parece mentira los precios de las flores para estos días! Pues yo no subo los precios porque se celebre una fiesta especial. Lo mejor hacer lo que yo, no me da la gana de ponerlas hoy. Las dejo para dentro de quince días que estarán más baratas. ¡No hay derecho, si son las mismas flores...!

Este fin de semana mi sombra entra en la misma peluquería. Los precios han subido un 15%. Y... no sólo para dos o tres días. ¡Para siempre!


Salí murmurando: "Haz lo que yo digo, no hagas lo que yo hago".




sábado, 8 de noviembre de 2008

Otoño en León







¡Yo soy!






Mi sombra mira a Quevedo que parece dispuesto a recoger las hojas de su parque. Un padre y su hija caminan sin mirarnos, les sigo:

_Tú, a la primera bronca que tu madre te eche me lo dices inmediatamente ya sabes que se la puede acusar de maltrato.

_Que sí papá, pero no te lo tomes tan a pecho, a veces tiene razón. No le pasas nada desde hace seis meses y anda un poco pillada.

_¿Pillada? Más pillado voy yo pidiendo la custodia compartida. Lo que pasa es que a ti te come el coco. Si no ya me la habrían concedido. Lo del retraso es que me ha surgido un problema pero pronto me pondré al día. Te lo prometo.

_Pero yo no me quiero ir a Burgos, por temporadas, tengo aquí a mis amigos...

_Podrías seguir igual, sólo que yo vendría más a menudo. Con las neuras que le dan a tu madre ahora cada vez que vengo... Con la compartida ya no tendría por qué.

_No te engañes papá, si no pagas ahora... Mamá dice que quieres la compartida para no pagar y yo creo que tiene razón. Las cosas seguirían igual. Además tú ya tienes otra pareja...


Me volví. Mi sombra pisaba las hojas mientras pensaba: "El que ama a su prójimo no le hace daño; por eso, amar es cumplir la ley entera" de San Pablo.




miércoles, 5 de noviembre de 2008

Por El Crucero





¡Yo soy!





Sombreo los pasos de una mujer mayor. La veo a menudo. En una mano lleva tres correas seguidas de tres perrillos falderos. En la otra lleva bolsas de plástico llenas. ¿De qué?... comida para sus cachorros, ropa, calzado...

Su aspecto es desaliñado pero su semblante está siempre alegre. Mira para los transeúntes con los que se cruza como si a todos los conociera y sonríe.

Camina por las calles del barrio. Sus animales tiran de ella con fuerza cuando se para en los contenedores. a veces parece que va caer al suelo. Sólo al llegar a un pequeño parque los suelta. Saca pan mojado y se lo va deshaciendo en la hierba. Los perros corren, se nota que no tienen hambre, pero de vez en cuando se acercan. Ella los acaricia uno a uno y les habla con mimo y con cariño.

Dicen que tiene dinero y que ...

Pienso que tiene el síndrome de Diógenes y como el sabio si le preguntaran qué desea diría: "Seguir tomando el sol con mis fieles amigos".

Se la ve feliz y contenta. A mi sombra viene la frase del historiador italiano César Cantú: "Cuantas menos necesidades tengáis, más libres seréis".




martes, 4 de noviembre de 2008

En la Iglesia de San Marcos


¡Yo soy!









Mi sombra entra en la iglesia para relajarse. A veces lo hago. Nada tiene que ver que "no me coma a los Santos por los pies" para que valore los lugares cargados de energía positiva.

Sólo hay media docena de personas. El silencio es sepulcral. De repente, a mi espalda, alguien comienza a hablar por teléfono en un tono alto y chabacano.

_¡Oye joder! que yo estuve allí frente al Corte Inglés como quedamos y no apareciste... _una señora y yo volvimos la cabeza hacia la joven con una mirada que lo decía todo _ ella siguió como si nada.

_Espero que mañana nos veamos, no me vayas a hacer la putada como hoy.

¡Por fin colgó!
Me quedó una duda. Si no oímos la llamada... ¿Marcó ella? ¿La llamaron?

¡Qué falta de respeto!



Mi meditación se quedó ahí y un pensamiento fluyó: "Con la ignorancia armonizan bien los errores!" de Concepción Arenal.



En la Avda. de Roma






¡Yo soy!





Es una tienda con un gran letrero que dice mucho del buen humor de sus dueños.

He parado mi sombra
algunas veces ante su escaparate. Aunque... las sombras... sólo usamos zapatos de sombra, pero no había leído su nombre. Hoy, desde la acera de enfrente me reí con ganas.

Reza así: "LOS GUERRILLEROS

NO Compre aquí vendemos "MUY CARO"

La gente entra y sale pero... nadie repara en el rótulo. Si lo hicieran no tendrían más remedio que dibujar una sonrisa en su cara. ¡Esto es León!


"No hay que hacer a este cómico mundo el honor de tomarlo en serio" lo dijo Hermann Hesse.





domingo, 2 de noviembre de 2008

En el Auditorio






¡Yo soy!





En el interior del Auditorio, mi sombra escucha "Las Bodas de Fígaro". A mi lado un hombre de pelo blanco.

Al finalizar el primer acto, dice a su compañera: ¡¡Genial!! _la gente aplaude, yo aplaudo, él no.
Al finalizar el segundo acto comenta: ¡Fantástico! todos aplaudimos, él no.

Al final de la representación largos aplausos a los actores, él no aplaude. La mujer que está a su lado le da un codazo: ¿Por qué no aplaudes?

_¿Y...por qué he de hacerlo?

Su respuesta me dejó confundida y le grité: ¡Para pagar a los artistas! pero mis palabras de sombra no se oyeron.


Le comenté a mi sombra acompañante : "Hoy en día la gente sabe el precio de todo y el valor de nada" ya lo dijo Oscar Wilde. Ella asintió.




miércoles, 29 de octubre de 2008

En la calle de Los Hermanos Machado






¡Yo soy!





Una mujer sale de un portal. Una gitana mayor vestida de negro que la conoce le dice:

_Algo de ropa usada que me diera.

_No, no tengo, la ropa que me sobra la doy a Cáritas _contesta la paya.

_Bueno pues algo de leche o fruta...

_Que no, vete y no me molestes que yo sé que tú tienes tu pensión como yo.

_Pues Dios quiera que te veas como la Virgen _dijo la calé.

_¿Cómo la Virgen? Dios te oiga mujer.

_Sí, pero atornilla pol culo... y se fue renegando la enlutada.


Sonriendo estiré mi sombra en la acera y vino a ella la frase: "No hay más sabiduría que la sinceridad" de Benjamín Disraeli.