martes, 21 de mayo de 2013

Visita a "La Campaza"


                                                   
                         



   Los niños de 3º de infantil hicieron una salida a Hospital de Órbigo para visitar  "La Campaza". La excursión costó 26 €, comida incluída aún así, a todo el mundo le pareció carísima.

La mayoría de los alumnos se apuntaron. Marco vino encantado porque habían hecho panes con forma de osito y montado en burro. También vino diciendo que Fulanito y Menganito no habían podido ir porque sus papás no tenían dinero. 


Entonces su hermana saltó: ¡No es justo! ¡No es justo! repitiéndolo. Ultimamente es su frase favorita.


 La madre de Marco intervino para decir que no estaba bien, que podían llevar unos bocadillos, saldría más barato y podrían ir todos los niños. Terminó diciendo que para ella eso era "maltrato infantil".

 Al hilo de la última frase de su hija la abuela empezó a contar:

 _Siempre ha habido malos tratos a los niños. Una vecina que yo tuve...  A lo mejor he exagerado _la interrumpió su hija_ pero la abuela continuó como si no la hubiera oído:

_Una vecina que tuve. Tenía una niña de dos años y una amiga de toda la vida que se comprometió a cuidársela mientras ella trabajaba. Al poco tiempo los vecinos, empezamos a darnos cuenta de que en cuanto la madre salía para su trabajo, la niña no paraba de llorar mientras se oían gritos de: ¡¡A dormir!!  ¡¡Que te duermas!! Se lo dijimos a la madre. Al principio no hizo mucho caso pues confiaba en su amiga, pero al ser varios los vecinos que le comentaron que cuando ella no estaba la niña no paraba de llorar decidió hacer algo.

 En el pueblo no hay cámaras ni artilugios de esos, así que... Aquel día la madre salió para su trabajo despidiéndose de su amiga como habitualmente y abrazó y besó a su niña que quedó aparentemente tranquila.

No habían pasado cinco minutos cuando se escucharon los llantos inconsolables de la pequeña. ¡De repente se abrió la puerta de la calle! Ante la cuidadora apareció una pareja de la guardia civil que pudo ver cómo además de zarandear a la chiquilla la amenazaba y gritaba: ¡¡A dormir he dicho!! La pequeña lloraba a lágrima viva.

 _Usted sí que va a dormir a la sombra durante unos días. ¡Acompáñenos! _le espetaron los guardias. Me quedé a cargo de la chiquilla hasta que regresó su madre que a pesar de todo, no acababa de creer que su amiga le hubiera hecho eso.


Mi sombra piensa en los dos niños que no pudieron hacer su pan: "El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños" de Graham Greene.




2 comentarios:

  1. Hoy precisamente está mi sobrinita de excursión en el museo del pan y desde allí me ha llamado para contarme lo mucho que está disfrutando.
    También estuvo en Hospital el año pasado.
    Mara, a mí me parece un poco carita la excursión de León a Hospital aunque incluya la comida y el paseo en burro. Actualmente el precio es un revulsivo para muchos padres y los niños que no pueden ir quedan muy desilusionados. Deberían "afinar" un poco. Si las criaturas llevan un bocadillo y una bebida, como decía la madre de Marco, el viaje sale más baratín y los niños pasan un día fabuloso corriendo por el campin de Hospital.En fin, están los tiempos difíciles para todos, incluidos los niños.
    Un abrazo.

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  2. ¿A que sí fue cara? Hay niños que tienen hermanos en otros cursos y la verdad le sale por un pico. Llevar un par de bocadillos le saldría mejor y sobre todo irían todos. Abrazos.

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