Como ya he contado mi primer "no recuerdo" y mi segundo "no recuerdo", hoy traigo a mi blog mi tercer "no recuerdo". Como los anteriores es un hecho que mi madre me contó pero que en mí no dejó huella alguna debido a mi corta edad.
Ocurrió un precioso domingo de primavera. A mi hermano de cuatro años y a mi sombra de tres añitos nos vistió mi madre con nuestras mejores galas y acicaló con esmero.
Mis abuelos vivían cerca, así que nos mandó ir a visitarlos. Mi hermano me llevaba de la mano, mientras mi madre nos miraba bajar el Carromonte embelesada de lo guapos que iban sus dos retoños. Mi hermano también giraba la cabeza para mirarla de vez en cuando y yo supongo que haría lo mismo. Una de esas veces que mi hermano miró hacia atrás para ver si mi madre seguía en la puerta de nuestra casa, ocurrió lo peor.
En mi pueblo por entonces las calles estaban sin asfaltar. Había muchas vacas y las calles estaban de continuo adornadas con boñigas, nosotros en el pueblo las llamábamos "moñicas", que nadie limpiaba, por supuesto.
Así que una gran "moñica"estaba en nuestro camino o nosotros en el suyo el caso es que mis pequeños pies se atascaron en ella cayendo y embadurnándome de arriba a abajo. Al levantarme con la ayuda de mi hermano y querer limpiarme con mis pequeñas manos, según mi madre, el embadurne fue en aumento.
Mi madre llegó corriendo Carromonte abajo hasta llegar a cogerme casi con pinzas como ella dijo: "Hecha un Cristo". Me desnudó, me metió en el balde y frota que frota logró quitarme el desagradable olor de encima- De nuevo me cambió y como "dos pinceles" volvimos de su mano calle abajo hasta la casa de mis abuelos.
Cada vez que lo contaba había risas en mi casa: "El último escalón de la mala suerte es el primero de la buena" de Carlo Dossi.
Bonito recuerdo, en que eres víctima de un percance callejero, para risas familiares ;)
ResponderEliminarUn abrazo.
Así es Alfred, siempre me gustó oírselo contar. Saludos.
EliminarOjalá ese dicho sea verdad :)
ResponderEliminarDan nostalgia esos recuerdos.
Besos
Hasta hoy con sus más y sus menos, Crónicas, me considero una persona afortunada. Un beso.
EliminarTambién es mala suerte!! me imagino la cara de tu madre y todo lo que te lavó para que estuvieras de nuevo hermosa.
ResponderEliminarBesos
Supongo que el olor costaría de quitar hasta en la ropa. je, je. Un abrazo.
EliminarAtesorar esos momentos que terminan risueños es grato en la familia
ResponderEliminarCariños
Muy grato, Abuela. Besitos.
EliminarA mi me mandaron a comprar una cerveza de litro y se me cayó en la escalera. Ni que decir tiene que me sentí culpable y no sabía cómo llegar a casa sin la dichosa cerveza. Creo que fue ahí cuando desarrollé la alergia que le tengo y que me ha impedido probarla. Saludos
ResponderEliminarPuede que sea por eso, jfbmurcia, pero te diré que a mí tampoco me gusta la cerveza. Un abrazo.
EliminarMagnifico relato, es como si lo viviera, aunque aquí en las ciudades también están llenas de boñigas, y otras cosas menos simpáticas..
ResponderEliminarUn abrazo Mara..
Gracias, sí llorenç, a veces la basura que se ve no es la peor. Saludos.
EliminarPrecioso tu relato, Mara. Cuanta ternura en él.
ResponderEliminarY es que hay Relatos y relatos.
Besos.
Gracias tecla, lo que nos ocurre de niños en las madres siempre deja huella. Abrazos.
EliminarHola Mara. :-) Me lo estaba temiendo que ibais a caer dentro de una boñiga, así lo llamamos en mi pueblo. Muy bien contado. Hasta el último momento hay expectación.
ResponderEliminarSaludoss
Hola Isa, y normalmente no era una sola moñica, solía haber dos o tres juntas. Un abrazo.
EliminarMara! Me paso para agradecer tu comentario en mi blog, y me encuentro con tu espacio colorido e inteligente! Yo también me quedaré por aquí,con tu permiso!
ResponderEliminarMuchas gracias, lunaroja, me alegro que te quedes. Un saludo.
EliminarEsos recuerdos son entrañables, se repiten en todas las celebraciones familiares y causan las risas de todos, a veces no las de los protagonistas. Me ha encantado saber ese no me acuerdo. Abrazos
ResponderEliminarAsí es Ester, a todos nos cuentan las "hazañas" que hicimos de pequeños y a veces no son muy graciosas. Un beso.
EliminarAsí que leonesa jaja tb yo lo soy, aunque no vivo ahí ahora y menos que tú porque yo soy del Bierzo ( más gallego/asturiana que leonesa de carácter y paisaje al menos;) mil gracias por pasarte por mi blog, perdóname por lo mucho que he tardado en agradecértelo... ando por aquí como el Guadiana, aparezco y desaparezco en fun cien del tiempo que tengo... a veces ... no tengo ninguno, mira a que horas te escribo ... y encima, como me enrrollo tantísimo no llego nunca a tiempo a ninguna parte ( pero esto me ocurre aquí y fuera de aquí ) .. me ha gustado mucho tu anécdota del pasado jajaja la has contado de maravilla ... ¡cómo son los peques! .. seguro que aun embadurnada y todo tú, tan feliz .. porque los niños ... los niños, niños ... son tan felices limpios como pinceles jaja que sucios como carboneros... ojalá siempre conserváramos esa sencilla manera de vivir la vida .. sin anta complicación como nos montamos de mayores ¿verdad?
ResponderEliminarUn abrazo fuerte MARA y un placer!
Sí, sí, leonesa y a mucha honra, je, je, no creas por más que busco apenas encuentro blogs de León que se actualicen cada poco y me alegró un montón dar con el tuyo. Me alegra mucho tu comentario. Un Beso.
EliminarHay pobre, mi padre tiene una historia sobre moñigas, pero el por bicho, ja ja ja ja
ResponderEliminarUn besote.
Buen apodo, el de tu padre IDRY. Un poco bichos sí éramos todos. Un abrazo.
EliminarHay pobre, mi padre tiene una historia sobre moñigas, pero el por bicho, ja ja ja ja
ResponderEliminarUn besote.
Hola ODRY, es que antes en los pueblos con tanta vaca, sin asfaltar las calles y sin basureros... lo primero que te encontrabas era las moñicas y el barro cuando llovía. Un abrazo.
EliminarAy! jajajaja pobre de ti...y de tu madre!
ResponderEliminarApapachos ♥
Sí, si pobre de mi madre por el tiempo que se pasó con la esponja enjabonada frota que te frota. ¡Hasta el estropajo necesitaría,je,je! Abrazote.
EliminarHola Mara, vaya mala suerte eso pasa una vez en la vida. Pero eso si seguro que quedara para siempre en el recuerdo, y para echar más de una risa en las reuniones de familia.
ResponderEliminarGracias por tu visita. Un abrazo.
Sí, Cristina, ahora ya con el asfalto y sin vacas apenas, es difícil que ocurra pero los críos siempre se meten en dibujos. Gracias un beso.
EliminarTodos tenemos alguna mala pata en nuestros recuerdos, espero que el pisar la caca te trajera muy buena suerte en tu vida Mara. Un saludo.
ResponderEliminarPues como he escrito en la respuesta a Crónicas no puedo quejarme de mi suerte en la vida. A lo mejor fue por eso je, je. Un abrazo.
EliminarPobrecita, menudo panorama con lo mal que huele la boñiga de vaca... Lo sé porque yo también tengo un pueblo al que volver siempre que puedo en la provincia de León y aunque me aleje de él a los cuatro años, volvía casi todos los veranos una buena temporada. Una entrañable anécdota que seguro recodáis con unas risas.
ResponderEliminarHola Maripaz, qué bueno es tener un pueblo, además leonés, hay experiencias que en la ciudad no se pueden vivir, si acaso una caca de perro, je, je.Un beso.
EliminarJajajajaja, pues si pisar una dicen que da buena suerte ya se te quedó la buena suerte de por vida.
ResponderEliminarSalud!
¿Dicen que da buena suerte? No lo sabía, pues nada que como mi suerte sea igual al embadurne me conformo je, je. Un abrazo.
EliminarHola Mara, simpática anécdota nos cuentas de tu niñez, aunque tu madre la pobre quitándote todo lo pasaría también un poco mal:), en las ciudades no tenemos las moñigas pero si lo de los perritos que sus amos no quitan y también tenemos que tener cuidado de no pisarlas y caernos, gracias por compartir tu pequeño recuerdo.
ResponderEliminarBesos.
Tienes razón Piruja, a veces lo de los perros me pone de mal humor. Somos poco civilizados. Un beso.
EliminarMás vale que eran otros tiempos, porque si llega a ser hoy tendrías un vídeo viral de ti y de tu sombra por todas las redes sociales y por el mundo mundial (prometo que le huebiese dado un me gusta chiquitín)
ResponderEliminarBesines utópicos, Irma.-
Ja, ja, Irma, tienes razón. Gracias por el "me gusta chiquitín" que hubieras puesto. Besines cazurros.
EliminarCurioso título para un recuerdo de infancia, considero muy entrañables los cuentos de las manos.
ResponderEliminarIno
Es así, "no recuerdo" porque es algo que te cuentan pero... Un abrazo.
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