jueves, 19 de octubre de 2023

¡¡Qué ricas!!

 


¡Vaya cuadro!

Este verano Micaela había dado un paseo después de la siesta, por el campo y vio un ciruelo. No lo pensó y cogía el fruto directamente del árbol a su boca. Eran claudias, estaban riquísimas aunque un poco calientes del sol. 

Al llegar a casa Micaela bebió agua, craso error, según la sabiduría popular. Sobre las siete de la tarde decidieron ella y su marido visitar a unos amigos que vivían en un pueblecito cercano. Todo transcurría normalmente conversando con el matrimonio amigo  en el jardín a la sombra. 

De pronto Micaela se levantó y entró corriendo en la vivienda y se metió en el cuarto de baño. A pesar de la carrera  ...   No le dio tiempo. Un surtidor marrón salió de su trasero sin que ella pudiera hacer nada por impedirlo. ¡Qué vergüenza! Todo embadurnado, desde el suelo hasta la taza y el lavabo. Entreabrió la puerta y a gritos llamó a su marido que acudió a toda prisa. 

Su marido entró en el baño y la puerta se cerró rápido tras ellos. Acudieron los amigos  anfitriones y preguntaron si necesitaban ayuda. La puerta no se abrió pero no hacía falta. El desagradable olor, hablaba del apuro que se estaba viviendo tras aquella puerta. 

Pasó un rato. Por fin, se abrió la puerta y el hombre salió a pedir a la mujer amiga alguna prenda que pudiera cubrir el cuerpo de su mujer de cintura para abajo. El problema fue que Micaela es una mujer robusta y ninguna prenda de su amiga le valía. Al final la anfitriona encontró un pantalón corto de su marido, con goma en la cintura, que salvó las apariencias hasta que el matrimonio pudo regresar de nuevo a su casa.

 Ahora cuando lo recuerdan se ríen.  Micaela lo tiene en su mente como uno de los momentos más traumáticos de su vida y mira que su abuela se lo había recomendado más de una vez: ¡No comas ciruelas calientes y ni se te ocurra beber agua después si no quieres irte por la pata abajo!

  

Micaela jamás lo olvidará: "Una persona que nunca ha cometido un error nunca intenta nada nuevo" de Alber Einstein.


jueves, 5 de octubre de 2023

"Suerte"

 


El veranillo de San Miguel se está alargando más y más, parece que de nuevo estamos en pleno verano. Estos días León está a tope de gente con calles llenas de ofertas gastronómicas, objetos de adorno y herramientas tradicionales. 

Primero hemos celebrado la tradición de "Las Cantaderas" con sus bailes y desfiles dirigidos por "la sotadera". Según la tradición popular, esta fiesta conmemora la victoria cristiana en la Batalla de Clavijo y la liberación del legendario tributo de las “ cien doncellas”, que los reyes asturleoneses venían pagando anualmente a los califas musulmanes. 



También hubo el tradicional desfile de pendones venidos de distintas localidades de la provincia. Les acompañan  peñas que se turnan en la puja de los mismos. Además de los bailes con los trajes típicos de cada zona animando a cada pendón a punto de ser declarados bien de Interés Cultural ya que son muy típicos de esta zona. 


Otra tradición que se ha celebrado el domingo pasado, son los "Carros engalanados" tirados por bueyes, vacas, algún caballo y algún borrico. Los carros desfilan por las calles, vestidos con sus mejores galas y adornados con productos de la tierra: pan, chorizos, jamones, uvas, cebollas, pimientos... 


Hoy, día de San Froilán, sigue siendo fiesta en la ciudad pero la romería se traslada a La Virgen del Camino. De nuevo desfiles de pendones, carros y sobre todo:

"A tocar tres veces las narices al Santo" que ya brillan como el oro para que, siguiendo la tradición, tengamos SUERTE. 


¡Suerte!







jueves, 28 de septiembre de 2023

¡Vaya patinazo!

 



 Sí, me da cierta vergüenza contarlo pero lo haré. Tengo un  Mitsubishi Montero que va con el siglo. Como es tiempo de uvas, a pesar de que había estado lloviendo dos días, a ratos, decidí ir a la viña. 

En mi pueblo los caminos de concentración están bastante bien, aunque había charcos. Llegué a la viña sin problemas y en vez de ir a dar la vuelta al siguiente cruce de caminos, decidí hacerlo luego a la entrada de la finca. 

Entrar entré pero lo de salir se puso difícil y eso que sólo asomé el morro del coche. Cuando metí la marcha atrás empezaron a patinar las dos ruedas del lado de la conductora, en este caso. Bajé y calcé la ruedas de atrás para que el coche no fuera hacia adelante y en la rueda delantera coloqué como pude dos bolsas grandes de supermercado de rejilla que encontré en el maletero. 

Subo de nuevo, meto la marcha y acelero, que si quieres arroz Catalina, rugía como un león y esparcía el barro como si fuera abono. Nada.  De nuevo bajé y de repente... me di un manotazo en la frente:¡Pero Mara, si el Montero tiene tracción a las cuatro ruedas, en qué estás pensando. 

Bajé quité las piedras y las bolsas, subí, metí la marcha y el  Mitsubishi salió como un bólido. Eso sí, tanto mi calzado como el coche eran puro gotelé marrón. 

Hablando sola me dije como nos decían las abuelas: "Estáis a por uvas". Sólo que en este caso la expresión era verdadera tanto de forma literal como figurada. 

Tuve suerte comenzó a llover cuando ya había cortado los racimos así que de camino de vuelta a León el coche quedó tan limpio, como si no hubiera pasado nada. O sea que mi sombra patinó de forma escandalosa. 

No lo vais a creer, pero en 23 años que tiene mi carro, jamás había utilizado la marcha de la tracción a las cuatro ruedas. Siempre me había parecido que era una palanca de sobra que nunca iba a utilizar. Por una vez dije para mis adentros:¡Bendita marcha!

¡¡Seré cazurra!! Je, je .


¡Vaya metedura de pata! "El error es una planta resistente, florece en cualquier terreno" de Martín F. Tupper. 


jueves, 21 de septiembre de 2023

"Clase de zumba"


 ¡Hola a tod@s!

Cada septiembre regreso un poco más tarde, pero aquí estoy de nuevo al comienzo del otoño. Mi verano ha sido muy normal, sin sobresaltos y con poco que contar. 

La ciudad ha sido mi espacio principal y "Altafit León", mi gimnasio desde hace más de una década, sigue siendo el lugar donde más tiempo ha pasado mi sombra. Si  alguien  tiene que recibir un premio por su fidelidad me llevo todas las papeletas. 

El gimnasio ha sido mi vía de escape. El tiempo que estoy allí me da vitalidad y alegría. Siempre ocurren pequeñas anécdotas que nos hacen sonreír o pasarlo mal.

 Dani un nuevo monitor, lo pasó muy mal. Es joven, atractivo que se mueve muy bien bailando y al que el jefe le dijo que tenía que darnos la clase de zumba. Aceptó a regañadientes. Como él dice, no es lo mismo bailar zumba que dar clases de zumba. Practicó con María que es nuestra monitora veterana y la primera clase la dio con ella, estuvo regular, tanto que como tengo confianza en el gim, como dice Pablo, otro de los monitores veteranos: "Aquí Mara es una institución". Pues con el valor que me dan los años de asistencia, al salir le dije a Dani:

 _Dani, a mirar y remirar los vídeos, a ensayar y a preparar las clases. 

La segunda clase de zumba también la dio con María. Al día siguiente antes de la clase de zumba, Dani nos dio una clase de pilates y lo hizo muy bien. Después de un cuarto de hora de descanso, Dani tenía su primera clase de zumba en solitario. De repente entró Pablo y dijo que Dani estaba vomitando y malísimo que no nos podía dar la clase. 

_¡Pero si hace un momento estaba bien! _Comentó alguien. 

_Tiene un ataque de ansiedad. La causa, creo que es, la clase de zumba que debía daros. 

Al día siguiente nos lo contó. ¿Qué pasó Dani? _Le preguntamos_ Un ataque de pánico. Tengo a mi pareja aburrida pasando los vídeos una y otra vez y al rato olvido los pasos. 

Lo comprendí muy bien ¿Quién no ha tenido un nudo en el estómago el día de su primera clase? Todos hemos pasado por ello, solo que con el tiempo lo hemos superado. Espero que él también lo supere. Me sentí un poco culpable de haber insistido en que se prepara las clases, ¿pero...? 


A practicar Dani: “El talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia”  de Francisco Umbral. 


lunes, 19 de junio de 2023

"Gurús"

 


 Desde que soy viuda, pronto va a hacer un año, no he parado re recibir: notas, visitas, llamadas...

-Notas de personas interesadas por mi estado de ánimo que no me conocen pero que las escriben, como si me conocieran de  toda la vida. 

-Cartas sin remite en mi buzón, para que contacte con personas que pretenden paliar la supuesta soledad de mi sombra. 

-Visitas de parejas masculinas y femeninas con ideas religiosas que pretenden hacer proselitismo entre personas, vulnerables, que suponen será  mi caso. Ni siquiera les dejo traspasar el umbral de la puerta de mi casa, aunque les abro porque con cuatro hijos y seis nietos de siempre abro la puerta sin mirar por la mirilla, pues aunque algunos tienen llave, casi nunca la usan. 

-Llamadas telefónicas haciéndome saber que puedo solicitar el "localizador" o botón de emergencia a personas mayores  para llamar en caso de emergencia, muy necesario según su opinión, a partir de los 65 años.

- Llamadas de responsables de ocio y tiempo libre que no se sabe de qué organismo. 

-Mensajes al móvil: "Mamá se me ha estropeado el teléfono, llámame a éste que es nuevo" y dan un     número diferente. 

En fin, gurús que pretenden unos salvarme.  Otros, directamente chantajear, en el caso de que contestes. Me pregunto cómo se enteran estas personas de mis circunstancias actuales. No me debería de sorprender, teniendo en cuenta que cada vez lo tienen más fácil para obtener datos que son, supuestamente confidenciales, pero que disponen de  ellos diversos organismos. 

Ya hace mucho tiempo que no necesito "gurús" ni conocidos, ni desconocidos.  Mi gurú va dentro de mi, como va dentro de cada uno de nosotros, si nos miramos interiormente atenta y libremente. Nadie de afuera nos dará lecciones, ni religiones ni políticas que jamás han arreglado el mundo. 

Prefiero suponer que alguna de estas personas se preocupan de buena fe. En esta etapa,  prefiero pedir ayuda cuando la necesite, antes que tomarla a la fuerza. A ser feliz se aprende aceptando lo que viene tal como viene. Escribo menos, pero estoy en paz y me siento bien aceptando desde un principio mi estado actual.


Es la Vida:  "A veces perder es ganar y no encontrar lo que se busca es encontrarse" de Alejandro Jodorowsky. 


Como ya estamos a las puertas del verano, compañer@s  bloguer@s os envío un gran abrazo. 

¡¡HATA SEPTIEMBRE!!



lunes, 29 de mayo de 2023

¿Sagrado?

 


¡Sagrado! "El trabajo es sagrado". Esta era la frase que desde los 18 años que comencé a trabajar, escuchaba de las personas mayores. Durante mi tiempo en el trabajo activo me la creí y la tuve por bandera. Hasta tal punto que mis padres murieron ambos en fin de semana y mi sombra el lunes estaba en clase. En contadas ocasiones dejé de ir al trabajo.

Empecé a tener muchas dudas sobre la frase al ver a mi alrededor madres con trabajos que dejarían si No dependieran económicamente de ellos. Mujeres que piden un día libre para una consulta en tiempo de trabajo, aunque puedan hacerlo en otro momento, que no perdonan los moscosos, que incluso obtienen un mes de baja por la muerte de un ser querido. En muchos casos lo comprendo aunque no lo comparta. 

Dejé de creer en la frasecita hace tiempo. Me reafirmé en ella hace unos meses cuando me encontré con Olimpia, la hija de una compañera. Venía del médico, de una consulta privada por segunda vez, porque la primera la había hecho a través del teléfono y el medicamento le había traído varios efectos secundarios.

 Olimpia, casada con cinco hijos, aclaro que tanto ella como su esposo son del OPUS y su nivel económico, como no podía ser de otra manera, es muy alto. A Olimpia desde pequeña su padre le inculcó, lo de "El trabajo es sagrado" y no ha cambiado ni una letra. El matrimonio abrió una academia de música, que es su pasión, en León. Cuenta con más de 500 alumnos y 19 profesores. Olimpia por las mañanas da clase en un colegio y por las tardes lleva la administración de la academia e incluso da algunas clases. De sus hijos y la casa se encarga el personal de servicio.

Cuando Olimpia llega a casa ya a altas horas de la tarde le da tiempo a dar un beso a sus cinco hijos antes de que se vayan a la cama. Se siente culpable por dedicar tan poco tiempo a su familia y su estrés va en aumento. Aún así, sigue con ambos trabajos aunque podría prescindir, al menos de uno de ellos.

Por el caso de Olimpia y algunos otros, ya no tengo dudas. "El trabajo NO es sagrado", lo importante primero es uno mismo y luego los que están alrededor.


Si perdemos la salud, lo perdemos todo: "El mundo ha sido hecho por los locos para los cuerdos" de Óscar Wilde. 


jueves, 4 de mayo de 2023

El "trasto"


¡¡Me encanta mirarla!! A pesar de su aparente inutilidad.

 Pienso en las máquinas que hay en una casa. Mi sombra les está muy agradecida, hasta hablo con ellas, a veces,  por lo mucho que me ayudan: la lavadora, el lavavajillas, el microondas y otros muchos aparatos que todos tenemos en nuestras viviendas. 

Hay otras cosas que aparentemente son inútiles pero que nos gusta tenerlas cerca, es el caso de el "trasto". En mi casa había dos grandes artesas realizadas con varias tablas y piezas de madera utilizadas para la matanza que lógicamente con el tiempo se ha dejado de hacer en las casas.

Sí, mi sombra heredó el "trasto", una pequeña artesa que ya tenían mis abuelos paternos.  Siempre me llamó la atención y tuve la suerte de que me tocara en herencia, a  pesar de que todos me decían que era un trasto más para meter en un piso. Tiene más de dos siglos de vida pero está como siempre la vi.  

Uno de mis  antepasados la fabricó con sus manos, en una sola pieza. Por su acabado, lo hizo con mucho mimo. Para ello utilizó medio tronco de un árbol, no sé cuál, de madera dura y oscura, quizás el tiempo la haya oscurecido y no fuera así en un principio. Su forma ovalada la convierte en una pequeña artesa original. Nunca ha estado pintada ni por dentro ni por fuera. 

Mientras la miro recuerdo sus servicios a lo largo del tiempo que la he conocido. 

_Primero fue utilizada en la casa de mis padres para contener los lomos y partes pequeñas adobadas de    la matanza que entonces se hacía en la casa de mis padres. 
_Mas tarde sirvió para dejar dormir toda la noche la masa para hacer pan. 
_Su tercera ocupación fue hacer de cuna para un bebé de la familia. 
_En mi infancia contenía revistas, tebeos y cuentos infantiles.
_En la actualidad en ella he colocado botellas de vino de distintas marcas y años. 

A pesar del nombre que algunos le dieron, el "trasto", siempre ha tenido alguna utilidad práctica. 

 ¡Me gusta contemplarla! No hay rectas en la artesita. Toda ella es una curva.  

Desde luego es obra de un gran artista: "La recta es del hombre; la curva es de Dios" de Antoni Gaudí.