miércoles, 25 de marzo de 2009

¡Vestido primaveral














¡Yo soy!


Le observo desde hace años.

Su Verano fue divertido. Sus sombra acogió a muchos niñ@s. Algunos, aunque no tenían permiso jugaban al balón. Él fue poste de la portería ficticia varias veces.

En Otoño se sintió un poco "depre" al ver caer sus hojas. Ellas y los pequeñ@s se fueron sin despedirse.

Llegó el Invierno. Sus ramas desnudas y deslucidas se cubrieron de nieve. Aguantó su peso. Vestido de blanco de la cabeza a los pies, su hermosura aumentó. El sol y la lluvia lavaron su cuerpo, que apareció de nuevo arrugado y sin gracia.

Llegó la Primavera. ¡¡No parecía el mismo!!. Se llenó de flores antes que de hojas como hacían los demás. ¡Los otros árboles no se lo podían creer!. Las personas se paraban a contemplarlo. Los niños querían coger sus flores. Él generoso, fue dejando caer sus pequeños pétalos que pintaron el suelo de rosa. Ahora se ha puesto rojo. Debe de ser que le da vergüenza que le digan tantos piropos.


Mi sombra se funde con la suya y ambos saludamos a la primavera. ¿Quién dijo que la primavera la sangre altera?



lunes, 23 de marzo de 2009

¡Con la Iglesia hemos topado!






¡Yo soy!







Dejó Africa como llegó. Vestido de blanco. Rodeado de lujos, sotanas masculinas y guardaespaldas. Se hospedó en los mejores lugares. Y su mensaje fue: "He venido a Africa para predicar un mensaje de perdón y de esperanza". Debería haber dicho: "He venido para pediros perdón por mi intolerancia". Con su estómago lleno... Dando lecciones de pobreza.

Un hombre que desde su "papa móvil" pasa raudo ante la pobreza. Ante la injusticia. Ante las niñas mutiladas, violadas, entregadas a hombres viejos en matrimonio. Sin derechos. Niega el preservativo. ¡Sólo abstinencia! ¡Qué fácil para un hombre de su edad! ¡Qué importa que ellas contraigan el sida y mueran jóvenes sin poder criar a sus hijos e hijas. Serán carne de cañón para hombres sin escrúpulos.

La mujer para la Iglesia sigue siendo la esclava, la que limpia, la que no tiene derechos sólo obligaciones. Mi sombra se pregunta: ¿Hasta cuando?

Recuerdo una exposición del Musac "Emergencias" en la que el continente africano se hundía en el agua y volvía a resurgir y pienso: "Los naúfragos no eligen puerto" de Jacinto Benavente.




miércoles, 18 de marzo de 2009

¡¡Padres!!






¡Yo soy!





Los pequeñines salieron en fila, cogidos de una mano. En la otra mano llevaban un envoltorio brillante. Al romperse la fila corrieron hacia sus madres y algún padre. La pequeña Uma corrió hacia su mamá y le espetó:

_¡Mira! un regalo para papá. A la madre se le notó la tensión cogió el obsequio y guardó silencio. La pequeña iba dando saltos de la mano de su madre se paró ante ella y preguntó:

_¿Cuándo viene papá? ¡Siempre está trabajando!

_No sé, ya vendrá. Sabes que papá tiene otra familia y también le harán un regalo.
_Entonces éste se lo daremos al abuelo _dijo la pequeña señalando el envoltorio.

_Me parece muy bien. Se pondrá muy contento. _apostilló la madre sonriendo.

Mi sombra les seguía. ¡Admiro la adaptación de los niños a cualquier circunstancia! ¡Son los adultos los que les hacen sentirse mal, dándole vueltas a los momentos que viven!.


Los niños viven el presente. ¡Cuánto hemos de aprender de ellos!





martes, 17 de marzo de 2009

El Callejón sin salida





¡Yo soy!






Aquel día llovía mucho. Como era la semana gastronómica decidieron ir a comer a Villafranca. Ya volvían para León las dos parejas. Al girar la curva del puente, el BMW con tracción trasera se fue contra la barandilla y cayó al río.

De los cuatro, murió una joven. Su novio, con el que convivía y compartía hipoteca, aún se está recuperando en Toledo. Ha pedido la indemnización para él, por la muerte de su novia para seguir con el pago de la hipoteca.

Los padres de ella: sin hija, sin piso y sin indemnización. ¿Quién tendrá la razón? La justicia decidirá. Mi sombra sigue entristecida. Los protagonistas se encuentran en un callejón sin salida.



"La desdicha es grande, pero el hombre es aún más grande que la desdicha" de Rabindranath Tagore.





lunes, 16 de marzo de 2009

La carta






¡Yo soy!




Mi sombra estuvo en su boda. Una sencilla y preciosa ceremonia civil. Embarcó de nuevo. El correo llegó al barco.

El joven rompió el sobre con ilusión y con prisa por saber de ella. Sólo hacía un mes que Perandones les había casado en el Ayuntamiento de Astorga.

Comenzó a leer y le faltó el aire. Le pedía perdón. Se volvía de nuevo a su país junto a sus dos hijos y ya nunca regresaría. Todo lo había hecho para recuperar el pasaporte y volver a su patria.

En el barco, al soldado lo tuvieron varios días bajo los efectos de tranquilizantes. Fue la única manera de evitar que se lanzara por la borda.


Sufrió mi sombra por él: "La felicidad es el sueño del amor; el dolor es el despertar" de Madame Basta.




viernes, 13 de marzo de 2009

En la Avda. Lancia






¡Yo soy!





Mi sombra está en una clase de baile. No está su pareja ni la mía. Ella es mi pareja y yo la suya. En un descanso hablando de hombres comenta:

_¿Por qué todos los hombres cuando se enfadan rompen cosas?

_¿Todos? _comenté_ ¡Soy una sombra con suerte!.
No conozco a ninguno que lo haga, aunque sé que los hay. La mayoría, sólo rompen el silencio con sus cabreos, que muchas veces tienen que ver con un aparato que no funciona o su equipo de fútbol que está perdiendo. ¡Bajan a toda la Corte Celestial!. Por supuesto que las divinidades se quedan en sus alturas sin echarles una mano y los que están cerca, preferirían estar lejos.

Las mujeres también gritan. Suelen dejar en paz a los grandes espíritus porque encuentran pronto a quien echar la culpa de sus males. Generalmente al más cercan@.


La pregunta viene a mi sombra: "¿Dónde puedo encontrar un hombre gobernado por la razón y no por los hábitos y los deseos?" de Khalil Gibran.




jueves, 12 de marzo de 2009

La "Muda"






¡Yo soy!





La Muda entró en el bar. El último décimo se lo compró un señor de pelo cano. Pasaron ocho días. El hombre de pelo blanco se acercó a "la muda" que vende los cupones de la ONCE:

_¿Me da otro? Mire a ver éste si tiene algo.

_¡No, no! _ella gira el décimo y se lo muestra nerviosa_ ¡Banco, banco!

_¡No se lo podía creer! ¡Seis millones de pesetas! Corrió a casa. Luego al banco. Pasó una semana. Suena el teléfono. Un familiar enterado de la buena nueva: ¡Cómo no nos lo dijiste! Nosotros te hubiéramos dado medio kilo más!

_¡Medio kilo más! Por convertir seis millones negros en blancos. Pero luego... los seis millones y medio suyos se volverían negros. ¡Mejor no darle vueltas!


Mi sombra se preguntó en tiempos de crisis: ¿Cuántos millones se guardan aún bajo el colchón?. Ya lo dijo Gaudí: "La originalidad es la vuelta a los orígenes"