jueves, 16 de mayo de 2019

Comunión con sobresalto



Todo preparado para la comunión. Veinticinco personas algunas de León, se desplazaron en sus coches hacían la ceremonia en una iglesia a 20 km de Valdepeñas donde tenía lugar el banquete en la mejor bodega de esta localidad.

 La ceremonia preciosa. Terminada ésta, besos y saludos. Todos elegantes como la ocasión requería: las mujeres con coloridos vestido y altos tacones. Los hombres de traje y corbata.

Tres coches salieron los primeros con sus cinco ocupantes cada uno. El niño que hizo la comunión iba en uno de ellos con su mejor amigo y la abuela en la parte de atrás, el padre conducía y la madre iba a su lado. Todo eran sonrisas y felicitaciones para el personaje principal de la fiesta.

De repente cuando sólo faltaban 3 km para su destino, el cielo se nubló y en un minuto de las nubes comenzaron a caer las cataratas del Niágara. La carretera apenas se veía, el agua empujó al primer vehículo hacia el lado derecho que el terreno estaba más inclinado. Un poco más abajo la torrentera se llenó de agua rugiente. El padre del niño miró por el retrovisor y vio que los otros dos coches eran atraídos como el suyo hacia el cauce que arrastraba agua, lodo, piedras....

Llamaron al 112 y a la Guardia Civil que se presentó de inmediato. Ya el agua cubría media puerta en los tres vehículos y amenazaba arrastrarlos al fondo. La Benemérita dijo que no había tiempo que perder ni esperar a la grúa. Fueron a la casa de un vecino con tractor, que por cómo se movió no era la primera vez que lo solicitaban. Gracias a él los coches fueron saliendo de la pendiente.  Ya en tierra firme dos de los vehículos no fue posible ni siquiera arrancarlos.

Cuando los ocupantes salieron de los vehículos, con un susto de muerte, no se reconocían. Trajes, vestidos y zapatos. ¡Todo era del color del barro! Después de abrazos y agradecimientos a los salvadores, avisaron al restaurante. El banquete no se podía celebrar debido a las inclemencias del tiempo. Sus manos y pies embarrados les recordaron que habían tenido mucha suerte.


 Celebraron estar vivos: "Uno cree que va a hacer un viaje, pero enseguida es el viaje el que lo hace a él" de Nicolas Bouvier.



jueves, 9 de mayo de 2019

ARTURO (4)

Imagen obtenida de Googel.

 Arturo, ese anciano-joven de 84 años con una gran maleta repleta de experiencias, nos lo contó. 

Arturo tiene un amigo ingeniero jubilado de 76 años. Estaba viudo con muy buen nivel económico, serio y bien vestido pero desfasado con esta época: pantalones de tergal en verano y de pana en invierno con camisas a cuadros de tiendas corrientes y jerseys de imitación de marcas a pesar de su solvencia. 

En un baile del "Club de los sesenta" conoce a una mujer, veinte años más joven y se casa con ella. Hasta ahí todo normal o casi. Porque las malas lenguas comentan: ¡Lo que hace el dinero! Ganas tiene de casarse esa mujer con un viejo para quitar babas, maestra, con lo bien que puede vivir se casa para cuidar a un anciano. 

Han pasado cinco años desde su boda y Arturo cuenta que  todo el mundo habla de lo bien que se les ve, lo felices que son juntos y la pareja perfecta que hacen. Él ha sufrido un cambio brutal para mejor, más hablador y más risueño. Su forma de vestir es mucho más moderna y juvenil. Ella siempre de punta en blanco, con una luz en la mirada que trasmite felicidad y dicha. 

Ahora los comentarios sobre él son positivos: No parece el mismo se le ve feliz y forman la pareja perfecta. ¡Cuánto han bailado!  Nos cuenta Arturo con alegría.

¡Pero, la vida da muchas vueltas! Hace unos  meses le detectaron a la mujer un cáncer de mama. Él amigo de Arturo  distrae a su mujer, la mima, la acompaña siempre en sus paseos o en sus visitas al hospital...


 ¿Quién cuida de quién? "Jamás un hombre es demasiado viejo para recomenzar su vida y no hemos de buscar que lo que fue le impida ser lo que es o lo que será" de Miguel de Unamuno.



jueves, 2 de mayo de 2019

"Madre soltera"


 Actualmente una mujer sola puede ser madre sin que por ello la señalen por la calle, pero no siempre fue así. Hace apenas medio siglo la mujer soltera que tenía la desgracia de quedar embarazada, su familia se encargaba de lo suyo sin pedirle permiso. Si la familia era rica en la capital la mandaban a una institución y en general la obligaban a dar a su hijo o hija y volvía a casa como si no hubiera pasado nada.  

En los pueblos a veces la desterraban a la capital "con una mano delante y otra detrás" o sea que resolviera su vida como pudiera. Las "madres solteras" que se quedaban  en el pueblo se convertían en la vergüenza de la familia. Todo el mundo las juzgaba y se decía de ellas que se quedaban para "vestir santos". Se convertían en las criadas y cuidadoras de sus padres hasta que fallecían y todo por un plato de comida para ellas y su retoño. 

M adre desdichada, 
A bandonada a su suerte.
D duramente juzgada,
R umiando su desliz,
E esperanzada en el futuro.

S olidaria y trabajadora,
O bligada a la sumisión.
L lorando a escondidas,
T temiendo una nueva humillación.
E empeñada en sobrevivir,
R  ezando por un cambio
A morosa y agradecida al fin. . 

Estas líneas te las dedico a ti, ADELA, "madre soltera" que cuidaste de tu familia, de tu hijo y de los míos cuando eran pequeños mientras yo ejercía mi profesión GRACIAS. Te fuiste al viaje sin retorno a los 72 años. A la misma edad que mi madre y de la misma enfermedad que ella. 
¿Casualidad? 

Lo han dicho: "La casualidad no existe. La casualidad  es la inteligencia no comprendida". 


¡¡Feliz día a todas las MADRES!!



jueves, 25 de abril de 2019

Acosadora (2)



 ¡Me pasa cada cosa! Acosadora  Esto parece un culebrón. Suena el teléfono digo ¿Sí? Nada. Cuelgo. Vuelve a sonar. ¿Sí? ¿Quién es? Nada. Cuelgo de nuevo. Suena por tercera vez. Descuelgo y me quedo en silencio a la escucha:

 _Soy la que acosa a su hijo. Me quedo sin palabras. Mire, por favor no cuelgue, no la voy a entretener mucho tiempo. La interrumpo:

_Sabes que esto no está bien. 

_Sí, lo sé, pero yo he querido mucho a su hijo y de verdad a veces se me va la olla. 

_Mira, tienes que ponerte en manos de un profesional o de una profesional, necesitas ayuda, sabes que una relación tóxica os hace daño a los dos por eso él ya no quiere hablar contigo y te ha borrado de todos sus perfiles y tú a pesar de eso continúas llamándole. Fíjate que yo ya le he dicho que te denuncie porque cualquier día tiene un problema grande contigo. 

_Ya lo sé, sólo quiero pedirle una cosa, por favor dígale a su hijo que cambie de teléfono. 

_Vale, yo se lo diré, pero es él el que tiene que tomar la determinación. Ya me ha dicho más de una vez, que si intuyo que eres tú la que llama, no hable contigo. 


 Cualquier enfermedad necesita ayuda: "La salud mental necesita una gran cantidad de atención. Es un gran tabú y tiene que ser encarado y resuelto" de  Adam Ant.



jueves, 11 de abril de 2019

Envidia senil

Fotografía obtenida de Coogle
Hoy visita la residencia de personas mayores. A él no le gusta este lugar, quizás porque ya es mayor y como su madre, él también tendrá que entrar allí algún día no muy lejano. 

Hay tres ancianas a las que las cuidadoras, entre ellas, nunca  llaman por su nombre: La Duquesa, la Faraona y la Madrileña esta última hace unos meses que ha llegado. Le está costando adaptarse pero lo intenta.  Es una anciana que siempre ha vivido en Madrid, de ahí el nombre, tiene 92 años y la mente muy despierta.

El hijo de la Madrileña vive en León con su familia desde hace muchos años. Piensa que es una edad muy avanzada, la de su madre, para vivir sola en la capital de España. Por eso ha decidido traerla para un lugar más cercano a su familia. 

La Duquesa es una señora de familia noble, de ahí el nombre. Tiene 93 años, es muy quisquillosa y protestona, a veces se le va la olla. Un día se sentó un anciano a su lado y se levantó rápido comentando: "Si un hombre se sienta a mi lado algo querrá". Desde entonces si alguien pone una silla a su lado, ella la quita rápidamente para que ningún hombre se siente junto a ella.  

La Faraona es alta y delgada, le gusta que le hagan corro y la escuchen cantar canciones de Lola Flores, de ahí el apodo. Hoy, la Madrileña tiene un grupo a su alrededor y está contando la vida que ha vivido en Madrid: habla de su traje de chulapa, de lo bien que bailaba el chotis, del Retiro... La Faraona la mira con envidia porque desde que llegó la Madrileña le ha quitado mucho protagonismo. 

El hijo de la Madrileña va a verla los miércoles. La dirección de la residencia le ha recomendado que cambie la rutina algún día porque los mayores se acostumbran y luego si un día no viene la visita, ese día, se ponen muy nerviosas. Hoy es miércoles y el hijo de la Madrileña, ateniéndose a la recomendación, decidió hacer la visita el jueves. La impaciencia de su madre era mayúscula preguntándose por qué no había venido su hijo. 

La Faraona que la observaba se acercó y no se le ocurrió otra cosa mejor que decirle: "Tu hijo no viene porque ha tenido un accidente y está ingresado grave en el hospital". La Madrileña comenzó a dar gritos, mientras la Faraona se reía sibilinamente. La dirección llamó al hijo de la Madrileña para que telefoneara a su madre y la tranquilizara.

 _¡No, no tú no eres mi hijo que no tienes la voz de mi hijo! ¿Qué le ha pasado a mi hijo? 

No había forma de calmarla. Aunque no eran horas de visita su hijo tuvo que acercarse a la residencia para que su madre durmiera tranquila. La Faraona durmió a pierna suelta regodeándose con el sufrimiento de la Madrileña.


La envidia abarca todas las edades: "Al llegar a viejos, las costumbres se vuelven tiranías" de Gustave Flaubert.


¡Feliz Semana Santa a todos los bloguero/as y en especial a mis lectores y lectoras!



jueves, 4 de abril de 2019

Monólogo de silencio (7)


Dibujo obtenido de la Red
"Carne de cañón". 

Estoy sentado en el descansillo de la escalera con el bebé dormido en brazos y apoyado en mis piernas. He dejado como siempre mi zapatilla entre la puerta del piso para que no se me cierre y luego pueda entrar cuando pase la bronca. Antes, cuando mi madre y Jom se peleaban, salía del piso ponía la zapatilla para que la puerta no se cerrara, me sentaba, tapaba los oídos con las manos y lloraba. Ahora ya no lloro porque ya tengo nueve años y además si lloro el bebé se pondrá a llorar también. Sabina, la madre de mi padre, nunca quiere que la llame abuela así que siempre la llamo por su nombre. Pues a veces Sabina, cuando pasaba algunos día en su casa siempre me decía: Tu, Salva, sólo tienes nueve años y vas a ser "carne de cañón" si nadie lo remedia. Con tu padre en la cárcel y tu madre "loca de atar" siempre a "salto de mata", lo que yo digo; "carne de cañón". Yo no sé lo que quiere decir con eso pero por el tono, fijo que es algo malo. La verdad es que mi madre tiene unos ataques..., como dice Jom, que es su nueva pareja, cuando le da la neura está para que la encierren. Ella siempre se pelea con sus parejas. Estamos de "ocupas" porque Jom no trabaja y ella está de camarera por las noches  en un bar de copas. Jom me cae bastante bien. Me lleva al colegio y cuida del bebé, que es su hijo, para que mi madre duerma por las mañanas. Pero... cuando discuten, mi madre pierde los nervios y empieza a tirarle a Jom con todo lo que está al alcance de su mano gritándole e insultándole y Jom pega puñetazos a los muebles y a las paredes por no dárselos a ella, mientras dice muchos, muchos, tacos. Por eso yo en cuanto empieza la pela que es diaria y el bebé  empieza a llorar, lo saco para el descansillo hasta que pase la tormenta. Los gritos y golpes ya no se oyen, el bebé se ha despertado y mira para lo alto de la escalera y luego me mira y se ríe, yo hago lo mismo miro a lo alto y luego le miro a él y me río. Mamá me ha dicho que el jueves sale mi padre de la cárcel y que ella ya tiene bastante con el bebé así qe me tengo que ir con él. Estaré unos días con Sabina y luego no sé dónde iré con mi padre porque Sabina no quiere saber nada de él. Mi madre dice que seguro que pronto lo vuelven a meter en la cárcel. Me preocupa el bebé porque si yo me tengo que ir con mi padre, cuando mamá y Jom se peleen él llorará y no tendrá a nadie que lo saque para el descansillo de la escalera. ¿Será él también "carne de cañón" como dice Sabina? 


Una parte de la infancia no lo tiene fácil: «La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices» de Albert Einstein.


jueves, 28 de marzo de 2019

De "buena fe"


Está visto que la palabra dada, hoy, vale poco. 

La señora trabajaba para una empresa familiar planchando. Allí era muy querida y apreciada. Uno de los días se quemó con la plancha por evitar que el aparato acabara en el suelo. La quemadura le marcó el muslo. 

La propietaria de la empresa le dijo que la llevaban a la clínica de la mutua para que la curaran. La mujer dijo que "ni hablar" que aquello era una quemadura sin demasiada importancia y que con una crema bastaba. 

Aparentemente todo quedó ahí, la mujer siguió con su trabajo con toda normalidad. Pasó un mes y a la dueña del negocio le llegó una carta en la que se le comunicaba que tenía que pagar los emolumentos de la Seguridad Social, ya que la mujer había acudido a Urgencias donde la habían atendido de un accidente ocurrido en su empresa. 

La familia de la mujer la había llevado al hospital, sin consultar con la empresaria y al decir que había ocurrido en el trabajo le pidieron cuentas a la empresa. La mutua argumentaba que había pasado mucho tiempo, el hospital que la habían atendido. Total, que el incidente lo saldó la familia con 700 € y más de uno lágrima, por fiarse de la "buena fe" de la mujer. 

Conclusión; la palabra dada no sirvió. Por tanto, ante un caso así, haz firmar un documento para librarte de cualquier responsabilidad, antes de fiarte de la palabra de una persona influenciable como la de esta trabajadora.


La confianza no es suficiente: "Cada lágrima enseña a los mortales una verdad" de Platón.