jueves, 11 de enero de 2024

Microrrelato (4)

 


  Barreras:

 Su silla de ruedas no era apta para subir los cuatro escalones del estrado. Una mano amiga le ayudó a superarlos. Cuando estaba frente al micrófono...

 La enorme sala, las luces, las personas, el  silencio...     

Su voz se negó a salir de su garganta. Inclinando su cabeza, agradeció los aplausos.




jueves, 14 de diciembre de 2023

¡Yaya!


 Adoro a mis niet@s pero vinieron tan seguidos que sólo a la mayor,  Mara, le  dediqué  este   poema  cuando  nació y que representa  el  cariño  que  les  tengo a todos  por  haberme  hecho abuela.

 Hoy, después de 18 años que lo escribí, me ha dado por traerlo a  mi Blog. Su título es: 

                                  ¡ ¡YAYA!!

Cuando el otoño de la vida teñía mis sienes de plata.

Cuando los vientos llevaban mis odiadas madrugadas.

Cuando los títulos conseguidos con esfuerzo y alegría,

ya...no servían para nada…

Llegaste tú… y sin darme cuenta…

me otorgaste el mejor título, en esta mi nueva etapa: 

                                   ¡Yaya!

A mí me sonó a canción, aún más dulce que una nana.

Sin esfuerzo, sin estudio, sin veladas, sin constancia…

Tú me lo entregaste, sin habértelo pedido,

en una “orla” de risas, confundidas con tu llanto,

que anunció que habías nacido. 

                                    ¡Yaya!

Yo lo tomé como un premio, que generosa me dabas,

cuando... aún... no hablabas nada.

No andabas, y contigo a todas partes me llevabas.

Al cumplir tu primer año, diste tus primeros pasos,

Vacilantes... vigilados... caías y te levantabas.

Pero cuando me llamabas... esa palabra...

era dulce, suave, larga... ¡Yaaa...yaaa!

                                   ¡Yaya!

Sin ti, serían muy largas mis tardes de jubilada.

tú, las mantienes, alegremente, ocupadas.

Llenaste mi jubileo con tu bendita sonrisa:

de risas, lloros y prisas... de paseos, parques y flores...

de oír tu lengua de trapo... !Yaya! "upa..."

de arena, cubos y palas... "una tata, un catillo...

de columpios... toboganes... "ota ve, subí ota vez"

de dulces y golosinas... ¡Yaya! Chus, chus"...

                                 ¡Yaya!

Sin ti, no habría abrazos de... "te quiero yaya"

Sin ti, no habría besos que tus manitas lanzaban.

Sin ti, la arena del parque sólo sería eso, arena...

Contigo es castillo, es tarta, es montaña...

Sin ti, yo andaría despacio y ensimismada...

Contigo... corren mis piernas aunque no les diga nada.

                               ¡Yaya!   

Sin ti el otoño, no vería tu cuerpo tumbado entre las hojas,

ni palomas comiendo "gusanitos" que les tiras...

ni aplausos en el teatro, ni paradas en la plaza,

ni perros en los jardines, "guay, guay" como tú les llamas, 

ni balanceos, ni cantos, ni bailes... ¡Nada!

Y... me faltaría tu voz, pequeña y entrecortada.

                               ¡Yaya!

Sin mi... tus horas de guardería, de toses, de madrugones...

Sin ti.  ¿Qué haría yo sin ti?

Me fui a la Plaza de Mayo, miré los blancos pañuelos.

Ahora comprendo mejor, su lucha niet@ por niet@.

                                  ¡Yaya!

Has cumplido dos añitos esta Navidad pasada.

Yo he comenzado mi "blog", con tu nombre en la portada,

no te extrañe que tu abuela, se convierta en internauta.

Sé que tú lo leerás, como muy pronto... Mañanaaaa...

                                 ¡Yaya!

De un vientre que yo parí, con dolor, naciste tú...

Nunca un dolor tan intenso, logrará un fruto mejor,

Más querido, más  amado, más... ¡Nunca serás menos!

Tu nombre... sugiere varias palabras: arma... rama... amar...

Amar es de las más bellas..

Y la más hermosa, Mara.

 

Con este poema deseo a todo el mundo bloguero y en especial a mis fieles seguidores unas muy, muy,  Felices Navidades.

¡¡Hasta el próximo Año Nuevo!!


jueves, 30 de noviembre de 2023

La "cuelga"

 


 La "cuelga". Sí, estoy haciendo una "cuelga" con el mayor secretismo. 

Hoy día los cumpleaños se celebran con fiestas en restaurantes o en lugares preparados para los más pequeños, con chuches de todo tipo que vienen en grandes cucuruchos de papel de celofán transparente adornados con figuritas de colores. Ya han pasado los tiempos de celebrar los aniversarios en la casa de cada uno. 

Una tradición muy leonesa que se va perdiendo con los nuevos tiempos, es la "cuelga". Se trata de un gran collar que antiguamente se hacía con manzanas, bizcochos, roscas... los frutos que se tenían más a mano, atados con el hilo de bramante con el que se ataban los chorizos en la matanza. Hoy se hace con caramelos, bizcochos, chocolatinas...

 Este collar o "cuelga" se coloca por sorpresa alrededor del cuello del cumpleañero o cumpleañera cuando está de espaldas para asustarle, aplaudirle y celebrarlo por toda la familia con risas y alegría. Mi última "cuelga" me la hicieron mi madre y una persona también muy querida para mí, cuando cumplí los 16 años. Guardo un grato recuerdo de la "cuelga" de aquel cumpleaños.

 ¿Por qué he traído esta tradición a mi blog? Muy sencillo, porque este sábado, día dos, mi nieta mayor, Mara, cumplirá su mayoría de edad. Sí, si, la que llega me da dos besos y se va directa a la cocina, abre el frigorífico y aparece con dos o tres quesitos de "la vaca que ríe" y se los come tranquilamente, sea la hora que sea. ¡Tiene esa manía!

¡Nada menos que 18 años! Y claro estoy haciéndole una "cuelga" a escondidas, por si aparece de repente, con la mayor ilusión. Además de las chuches, imprescindibles, la adornaré con algún detalle elaborado por mí. De broche de oro (aunque es de plata) le colocaré la medalla conmemorativa de la mayoría de edad de la Princesa Leonor ya que son de la misma edad. ¡Sé que le gustará! Ya lo dice el refrán: "Quien no conoce abuela, no conoce cosa buena". 

¡Ah! Sin olvidarme de la propina.


¡Feliz cumpleaños, Mara!: “No sabe qué es amor quien no te ama, no sabe qué es amor quien no te mira...” de Vicente Gaos.



jueves, 23 de noviembre de 2023

Energía cósmica


Me considero una persona afortunada. He conocido lugares que quedan para siempre en la retina y sobre todo en tu corazón. Son experiencias que te marcan para siempre.

 En especial viene, a menudo, a mi mente de sombra la entrada a la gran pirámide de Guiza. La Pirámide de Keos. Aunque normalmente en otras muchas pirámides desciendes para llegar a la sala sepulcral, en la Gran Pirámide se asciende hasta llegar a ella.

 ¿Objetivo de las Pirámides?: ¿Sólo enterramientos? ¿Guías al espacio? El mundo lo desconoce.

 Entro en la Gran Pirámide, la parte que se puede visitar. Subo observando la altura y las piedras milenarias que hablan en todas las lenguas. Llego a La Gran Estancia en penumbra, ¿el corazón de la Pirámide?. Acaricio la roca del roto sarcófago y siento millones de caricias humanas que han hecho lo mismo. 

Hablo en alta voz, suena como si cantaras ¡increíble! Susurro una canción y las lisas y pétreas paredes responden transformándola. 

Apoyo mi espalda en uno de los muros. ¡Una energía indescriptible me recorre! ¿Será el gran objetivo? ¿Por qué no? Sería hermoso que las personas que visitaran este gran templo, como en otros lugares especiales de nuestro magnífico planeta, regresaran  inundadas por una energía espiritual, poderosa y transformadora.

Salgo del monumento más antiguo del mundo, en silencio. ¿Cuántos secretos oculta aún la Gran Pirámide? 

La Esfinge...  ¡Divina!  Me espera.


Un lugar mágico: "Si nuestra interpretación del hecho nos reporta sufrimiento es que estamos interpretando desde la ignorancia; si nos deja paz interior o nos trae armonía y satisfacción no cabe duda de que estamos interpretando desde la sabiduría " de Gerardo Schmedling.


jueves, 16 de noviembre de 2023

Yady


                                                          

 Yady es cubana, casada y con dos hijos. Reside en Asturias desde hace más de veinte años. Trabaja de administrativa y también cocina. Su vida transcurría con normalidad hasta que un primo suyo que vivía en Miami con un altísimo nivel económico, visitó Oviedo con su familia: la madre dos hijas y la suegra. 

Jady y su marido les agasajaron muy bien saliendo de bares con ellos y visitando lugares tradicionales. Les gustó tanto Asturias y la vida de los españoles, siempre en la calle socializando día tras día que el primo decidió venirse a vivir a España con toda la familia. 

En Oviedo, el primo cubano, compró un casoplón a las afueras y allí se instalaron. Cada semana, el primo viajaba a Miami para atender sus negocios. A Jady le regaló un coche de alta gama y todo parecía ir sobre ruedas, nunca mejor dicho.

 A medida que pasaban los meses a Jady la llamaban de la mansión constantemente para que les cocinara platos cubanos, para que les acercara al centro, para realizar varios trámites... Era tal el atosigamiento y agobio que lo que Jady comenzó a hacer con gusto la tenía en ascuas temiendo una llamada que llegaba si o sí para que se pusiera a disposición de la familia de su primo. Con su trabajo, su marido, sus dos hijos... No dormía pensando en el mucho tiempo que tenía que dedicar a la familia cubana por una causa o por otra. 

Pasados unos meses, a la hija mayor de su primo, a punto de entrar en la universidad, ya no le gustaba Asturias y su forma de vida. La hija pequeña, sin embargo estaba encantada en su colegio con sus amigas españolas.

 Pasó poco más de un año y llegaron las navidades. Todos acudieron a casa de Jady que parecía que su obligación era ser la anfitriona de la familia de su primo. No se sabe cómo empezaron las quejas. El marido de Jady se lamentó que apenas salían con sus amigos y conocidos. Sus hijos comentaron que casi no veían a su madre porque el poco tiempo libre que tenía, muy a menudo, la llamaban para que se acercara a la mansión a fin de solucionar algún problema. Las  alegaciones y argumentos de los de Miami también fueron subiendo de tono y todo terminó como "el Rosario de la Aurora". 

Jady y su familia de Miami ya no se hablan. No tiene noticias del cubano ni de su familia y por ahora vive más tranquila.


Demasiada confianza: “No des a nadie lo que te pida, sino lo que entiendas que necesita; y soporta luego la ingratitud” de Miguel de Unamuno. 


jueves, 9 de noviembre de 2023

El "echarpe"




El pasado martes nos reunimos varias compañeras para comer, como hacemos de vez en cuando, para saber unas de otras. Como casi siempre, a estas edades, entre otros temas, se habla, yo diría demasiado, de colesterol, glucosa, arritmias... 

Arcadia nos contó una anécdota que la marcó cuando vivían sus padres y que nos hizo sonreír. Ella dejaba a su familia para ir a dormir al piso de sus progenitores delicados de salud sobre todo por la falta de movilidad de su madre que necesitaba ayuda para todo. 

Una noche sonó con insistencia el telefonillo del edificio sobre las cuatro de la madrugada. Arcadia se levantó soñolienta y fue primero a la habitación de su padre, todo normal. Luego fue hacia la estancia de su madre y ésta no estaba en su cama... ¡Había desaparecido! Corrió hacia el interfono y abrió el portal del inmueble. Al momento sonó el ascensor que se paró a la altura de su piso. 

_¡Policía, abra la puerta, por favor! 

Arcadia abrió apresurada la puerta y allí, en el umbral, su madre completamente vestida sonreía entre dos policías. Arcadia no se lo podía creer. 

El echarpe, eso fue lo que llamó la atención de un vigilante que vio a una anciana a las tantas  de la madrugada arrastrando el echarpe como si de la cola de un vestido de novia se tratara. Aquella estampa en plena noche no era normal por lo que decidió llamar a la policía. 

La madre de Arcadia, sin apenas movilidad, se había levantado, se había vestido, había cogido las llaves de un lugar bastante difícil, según su hija y se había ido a la calle en plena noche con su echarpe de lana preferido.  

Arcadia no se lo explica. Lo curioso es que la anciana dijo a la policía dónde vivía: Calle, número y piso, además de recomendarles que no le dijeran nada a su hija porque la iba a reñir mucho. Pasado el tiempo dice Arcadia que a su madre no le gustaba que le recordaran el episodio.


El poder de la mente humana es incomprensible: “¿Adónde vas? ¿De qué regiones vienes? ¿Quién da a tu rostro ese celeste olvido? ¿Qué Dios sin fuego con su  luz te viste?” de Vicente Gaos.


"Echarpe": Prenda de vestir femenina que consiste en una pieza alargada o curvada, generalmente de seda, lana o piel, que se lleva sobre los hombros y los brazos como abrigo o adorno.

  

jueves, 26 de octubre de 2023

"...como una tapia"

 


 Justa de 72 años, a raíz de quedarse viuda hace tres años, entró en una pequeña depresión y apenas salía de casa. Su hija y sus dos nietas preocupadas decidieron regalarle un gato por Navidad.

 Eligieron un minino persa de hermoso pelaje con "pedigree" que les costó un ojo de la cara pero que alegró muchísimo la vida de Justa. Como a ella le encantaba el rey Baltasar decidió ponerle al minino "Balta" que resultaba más práctico.

Todo eran arrumacos y carantoñas para Balta por parte de Justa. Pasaron dos meses y cierto día llamaron al timbre cuando el felino estaba frente a su dueña y ni se inmutó. le pareció algo raro a Justa que Balta no se girara hacia el sonido. Decidió hacer alguna prueba más tirando algo al suelo cuando el felino estaba de espaldas y nada, ni se inmutaba. ¡Su gato era sordo!

_¡No puede ser! _decía su hija_ con lo que nos ha costado. Decidió llevar al animal al veterinario que no hizo más que corroborar lo que ya sospechaba su dueña.

_Nada mamá, tienes razón _"Sordo como una tapia"_ con lo que pagamos por él, deberíamos devolverlo.

Justa se negó en redondo a devolver a su Balta, ya se había encariñado con él y se quedaría a su lado.

Pasaron los meses y Justa cada vez estaba más nerviosa. Al preguntarle su hija el porqué de ese nerviosismo, su madre le contestó que era culpa de Balta y le aclaró: Como sabes el gato duerme en mi cama. Pues cada día a las cinco de la mañana comienza a maullar y a darme con una pata para que me levante y no para hasta que me pongo en pie. Duermo muy poco y mis nervios están en tensión el resto del día. 

¡Vaya! Algo habrá que hacer _dice su hija_ visitaré al veterinario y quizás haya algún remedio. Justa reprende a su gato y éste ni pestañea. Ella a veces toma un relajante porque está que se sube por las paredes de pasar las noches sin pegar ojo.


Las regañinas de Justa, Balta no las oye: "Alguna gente habla a los animales. No muchos los escuchan. Ese es el problema" de A.A. Milne.